29-11-2021 06:17:37 PM

Reencuentros

Por Alejandro Mondragón

 

El proceso de despresurización política en Puebla tuvo un reimpulso en octubre, considerado como el mes del reencuentro institucional.

 

Los relevos de autoridades en la Universidad Autónoma de Puebla y el Ayuntamiento de la capital vinieron a demostrar que las diferencias se reducían al ámbito de las personas, no de las instituciones. 

 

El mandatario Luis Miguel Barbosa no esperó para reconocer los papeles que tendrán en el proceso de gobernabilidad, tanto el alcalde Eduardo Rivera Pérez, como la mismísima rectora Lilia Cedillo.

 

Con ambos mantiene diálogo y colaboración, sin invadir esferas de responsabilidades, al contrario respetando espacios y lo más importante cuidar lo que representan.

 

Les dijo que se sumaran y lo hicieron para bien de Puebla. Nada que ver con los enconos con el ex Alfonso Esparza y la ex Claudia Rivera Vivanco.

 

Es hoy otra cosa. Escucha y lo oyen. Les da su lugar, lo que evidencia respeto por la comunidad universitaria y la autonomía municipal.

 

Cedillo y Rivera Pérez lo han asumido y actuado en correspondencia.

 

Quedaron atrás los tiempos en el que el gobernador en turno ponía desde tesorero hasta secretario de seguridad pública al edil poblano.

 

O metía mano en el papel que tocaba a la BUAP. Desde vigilar al rector o exigir su cuota por las obras que se ejecutaban con dinero público.

 

Se dice fácil, pero sentar en su misma mesa, como ocurrió en el arranque de la temporada del mole de caderas en Tehuacán, tanto a la rectora Cedillo como al edil de Puebla, Eduardo Rivera, establece que se vienen otros tiempos.

 

Cuesta trabajo entenderlos, porque acostumbraron a los poblanos a que lo que el gobernante en turno hacia en el municipio o la BUAP era algo normal.

 

El control de ayer, es respeto irrestricto, hoy.

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