06-12-2021 11:58:13 AM

El blindaje, intacto

Por Valentín Varillas

A tres años de la 4T y más allá de la polarización que existe en los balances y opiniones de detractores y matraqueros del actual gobierno, existe un dato duro que no deja lugar a dudas: el blindaje social del presidente goza de cabal salud.

Así lo marcan todos los ejercicios estadísticos que miden su aceptación.

Aunque los números recientes muestran niveles de entre 60% y 73%, se trata de una valoración cuantitativa envidiable para cualquier político o servidor público.

El desgaste natural, producto del ejercicio de gobierno, en el caso de López Obrador ha sido menor y mucho menos acelerado que el de sus antecesores.

Con todo y las consecuencias sanitarias y económicas de la pandemia.

A pesar también de las constantes críticas de medios y “opinadores” ante los magros resultados a mitad del sexenio.

El de AMLO es, sin duda, un caso único, atípico, que amerita ser analizado y estudiado con mucho mayor profundidad.

El país vive una espiral constante de violencia, producto del fracaso de la estrategia en materia de seguridad pública.

Se han roto todos los récords en materia de homicidios dolosos, el indicador por excelencia al tratarse dl único delito que se persigue de oficio.

Se supone también, que este tema es una de las principales preocupaciones de quienes vivimos en este país y es uno de los factores que más incidencia tienen en la calificación ciudadana a un gobierno.

Sobra decir que, hasta el momento, nos hemos equivocado quienes pensábamos que la evidente incapacidad del actual gobierno en la materia, iba a ser la tumba rápida de la 4T.

Todo esto no ha afectado, como debería a la imagen del jefe del ejecutivo federal.

Y se trata de un blindaje personal, único e intransferible.

El benévolo trato ciudadano al presidente es muy distinto al que reciben otros liderazgos o gobiernos emanados también del Movimiento de Regeneración Nacional.

Elecciones locales llevadas a cabo a partir del 2018 y la más reciente federal, no dejan lugar a dudas.

Se acabó aquello de intentar “colgarse” de la imagen y figura de López Obrador. 

En este complicado contexto para ellos, bien vale la pena preguntar ¿qué hará la oposición?

Golpear al presidente no les ha dado resultado, al contrario.

Ha generado un efecto bumerang que los afecta más de lo que les puede llegar a beneficiar.

Las intensas campañas en redes sociales, orquestadas obsesivamente por los críticos presidenciales, han fallado de forma monumental.

No le han hecho nada, absolutamente nada.

El reinventarse, se ha convertido en una necesidad de supervivencia para quienes intentarán disputarle el poder a Morena en la presidencial del 2024. 

Su gran problema es que les falta estrategia, discurso y sobre todo, liderazgos fuertes y capaces de competir en una elección como la que viene.

A estas alturas no se ve quién y tienen cerca de dos años para inventarlo.

La verdad, no se ve cómo.

 

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