30-07-2021 02:18:22 AM

Normalidad democrática poco acostumbrada

Por Rodolfo Rivera Pacheco 

De regreso post-COVID, agradezco a los 4 que aún me siguen leyendo, la espera a mi obligado receso. Todo bien ya y para adelante. Las oportunidades hay que valorarlas y aprovecharlas y así lo asumo. Un querido médico amigo me dijo desde el año pasado que tarde o temprano todos no íbamos a contagiar… y en mayor o menor medida parece que así ha ocurrido. Así que no nos confiemos: A los que no les ha dado inevitablemente puede darles y a los que ya nos dio también.

En fin.

Pasando a temas más interesantes, me llama la atención todo lo que ha pasado en las últimas semanas en Puebla y todo el país en el ámbito de los partidos y sus procesos para designar candidatos a todos los cargos de elección popular que se disputarán el próximo 6 de junio.

En primer lugar destaco que para muchos (los más jóvenes) pasa ya desapercibido que vivimos en un país con un sistema democrático-partidista que, con muchos defectos y carencias, ya funciona sin mayores problemas. Hoy ya discutimos tendencias, se pelean candidaturas y se lucha en campañas y propuestas. Hace apenas unos 20 o 30 años esto no ocurría. Había un sistema de partido hegemónico, las elecciones las manejaba la Secretaría de Gobernación y siempre ganaba ese mismo partido, dejando algunas sobras a la oposición, para que no se tachara a México como una “dictadura perfecta”.

Ese es el principal logro de nuestra historia política-democrática: Ya hay competencia partidista real y se respeta al que gana (dijera José Alfredo).

Hoy todos quieren ver defectos y problemas a nuestro sistema pero… ha evolucionado, sigue caminando y los conflictos se siguen resolviendo con votos y no con asonadas militares. Me dan mucha risa los despistados y sonsos que andan proponiendo golpes de Estado para “derrocar al malvado comunista” Andrés Manuel López Obrador. No haber votado por él o no simpatizar con él no les da derecho a proponer idioteces. No tienen idea de lo que sucede después de cuartelazos militares. Pregúntenle a chilenos, argentinos y prácticamente todos los sudamericanos. O bien lean libros buenos de Historia de México.

También me da risa que muchos ahora se alarmen por los pleitos internos de los partidos políticos en torno al tema de candidaturas y cargos. Desde luego ojalá todo fuera miel sobre hojuelas en los institutos políticos, pero lo que hoy ocurre en su seno es de lo más normal (y hasta necesario) en cuanto a controversias por las candidaturas.

Otra vez me voy al análisis de política comparada: En TODOS los países realmente democráticos y con sistemas de partidos fuertes, hay pugnas por las candidaturas. En Estados Unidos de América, luego de una azarosa vida democrática que incluye una sangrienta guerra civil en el siglo XIX, hoy resuelven candidaturas en procesos “primarios” donde los precandidatos se dan con todo. En todos los países sudamericanos hay pleitos, denuncias y contradenuncias por obtener candidaturas de todos los partidos. Hay gobiernos que duran menos de un año y hay otros que renuncian en pleno. Hay ex Presidentes en la cárcel y cada proceso hay alianzas y contra alianzas para conseguir el mayor número de votos. En Europa gobiernan alianzas de centro izquierda o centro derecha y cada partido busca aliados para conseguir formar gobiernos y a veces pasan meses sin que esto ocurra.

No sé por qué nos asombra que en México se estén dando alianzas (a veces contra natura, pero con el común denominador de querer conseguir votos para vencer a otro grupo político) y contra alianzas y nos extrañe que haya pugnas en los partidos para conseguir las candidaturas. Se llama democracia partidista y cada partido está integrado por personajes inquietos, líderes, luchadores sociales y oportunistas (también) que pelean con todo una candidatura para obtener poder y continuar esa carrera. No conozco a casi ningún político que se retire después de haber obtenido un cargo. Normalmente busca el siguiente y luchará por conseguir uno más importante. Es una especie de adicción… y gusto por los buenos sueldos, buena vida y buen poder. Todos dicen que su pasión es “servir al pueblo”, pero no conozco a uno que termine sus días en la pobreza.

Pero el hecho es que hoy en todos los partidos está habiendo una pugna tremenda por obtener candidaturas. Mucho más en los que sí tienen probabilidad de ganar. Desde luego muchísimo más en los que tienen el poder. Hasta en la chiquillada (MC, PES, RSP, FM) que NO tiene posibilidad alguna de ganar cargos importantes (quizás algún Municipio chiquito donde se haya peleado alguien conocido por la candidatura de un partido grande, no se la hayan dado y se fue enojado a un chiquito, capaz que gana) andan peleando candidaturas. Noooormal.

Desde luego no es lo ideal, pero es absolutamente normal.

En MORENA era lógico que ocurriera lo que hoy ocurre. En 2018 sus simpatizantes avasallaron con votos las urnas y ganaron lo que quisieron (reitero, en Municipios chicos la historia es otra). Era obvio que en 2021 medio mundo quisiera ser candidato o reelegirse. El problema es que no es 2018. Las cosas no serán iguales. Y aún con todo, MORENA sigue estando arriba en preferencias en la mayoría de Distritos y Municipios importantes. Veremos si con los candidatos que luchen la elección constitucional gana. Créanme, nada está decidido a dos meses de la elección.

En el PRI se pelean candidaturas como si fueran a ganar. Pero en el fondo saben que hay escasas posibilidades de que eso ocurra (en Puebla hablo, quizás en otros Estados sea un poco distinto). Y por eso van de rémora del PAN.

En el PAN se han dado con todo por las candidaturas en todos lados. Todos dicen que son los mejores. Todos dicen que son ellos los que pueden ganarle a MORENA. Se gastarán su dinero y hasta empeñarán el coche… para que al final vean la realidad. Se aliaron con su enemigo histórico y se acarrearon todo su desprestigio. TODAS las encuestas serias así lo registran: El PRIANRD es la opción que más rechazo provoca entre el electorado.

El resto de los partidos, solos, tiene realmente ínfimas posibilidades de ganar cargos. Puedo asegurar desde ahora que dos o tres partidos chiquitos perderán el registro. Y todos los que hoy pelean candidaturas como borrachos por una botella vacía, exclamarán al final que fueron engañados y utilizados. No, la única culpa será de ellos. No me explico qué valioso puede ser para el currículum tener una candidatura (perdedora). ¡Todos son iguales!! (dijera Yuri).

Habrá campaña (ya hay para Diputados Federales, bastante desangelada por cierto), habrá seguramente poca participación (COVID y hartazgo mezclados), habrá denuncias e impugnaciones. Pero al final habrá ganador, nos guste o no quién sea. Democracia a la mexicana, decían los “intelectuales” en los años 80´s del siglo pasado.

Lo que sí debería preocuparnos es cómo gobernarán esos quienes ganen. Cómo resolverán la inmensa problemática económica causada por la pandemia. Cómo fomentarán empleos e inversiones. Cómo resolverán la maldita inseguridad que se ha multiplicado justamente por el desempleo y miles de despedidos. Y desde luego cómo evitarán la corrupción entre sus funcionarios, porque muchos solo ven el servicio público para hacer fortunas (¿o todos?), cuando antes no tenían ni para la Combi.

Por lo demás… todo dentro de lo normal.

Y sí, como cada proceso electoral… aquí vamos otra vez.

Que Dios os reparta suerte y va por ustedes (voz de Aute en Las Ventas).

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