20-01-2021 04:22:44 PM

AMLO-Delfina, pagada la factura

Por Valentín Varillas

El tema educativo fue lo que menos influyó en la designación de Delfina Gómez Álvarez al frente de la SEP federal.

Se trató, simplemente, del pago de una factura política.

AMLO abandonó a su suerte a la hoy funcionaria federal, después de la elección del Estado de México en donde compitió por la gubernatura.

El proceso estuvo plagado de irregularidades que arrojaron un enorme signo de interrogación alrededor del ganador, el priista Alfredo Del Mazo.

El vendido árbitro de la contienda mexiquense, toleró el descarado desvío de recursos públicos para fines electorales, el abierto proselitismo de funcionarios federales a favor del entonces candidato del PRI, la obscena sustitución de funcionarios de casilla por mapaches electorales tricolores y lo peor: el manoseo al sistema de cómputo utilizado para contar los votos, que estuvo previamente programado para sumarle a Del Mazo y restarle a Delfina.

Con todo y eso, López Obrador no dijo ni Pío, como diría el hoy ya clásico.

No movió un dedo para defender a la abanderada de su partido, que había sido robada, descaradamente en las urnas.

Quien hizo del fraude electoral el eje central de su discurso y su actividad política, se negó a llevar a cabo cualquier tipo de acción, movilización o manifestación en defensa del voto.

Simplemente se limitó a decirle: “si quieres tomar las calles, hazlo sola”.

Así de claro, así de duro y contundente.

El supuesto defensor número uno de la “democracia”, el que tomó Reforma medio año y se erigió como “presidente legítimo de México” se rendía, avalando una de las elecciones más sucias en la historia moderna del país.

Es evidente que, el fraudulento triunfo de Del Mazo en el terruño del peñismo, era la condición principal para que desde Los Pinos se pavimentara la llegada de López Obrador a la presidencia un año después.

También era el primer guiño hacia la firma de un pacto de impunidad que hoy, más allá de la estridencia mediática, en lo legal y en lo jurídico sigue vigente.

Ahí están los casos de Lozoya y Cienfuegos como vergonzosas pruebas de lo anterior.

AMLO estaba en deuda con Delfina y encontró por fin el momento ideal para quedar a mano.

El enroque operado a partir de la victoria de Joe Biden en los Estados Unidos le vino, ahora sí, como anillo al dedo.

Moctezuma a la embajada, Delfina a la SEP y la educación pública mexicana, rehén de un acuerdo político que nada tiene que ver con la cirugía mayor que necesita de manera urgente.

Al fin, parece ser que esto último es lo que menos importa.

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