14-08-2020 08:10:03 AM

Calderón sumó más a EPN que Odebrecht

Por Valentín Varillas

 

Cuatro millones de dólares no son nada despreciables para una campaña presidencial.

Sin embargo, palidecen ante el monto potencial que puede desviarse desde la presidencia de la República para apoyar a un candidato en específico.

La candidata del PAN en el 2012, Josefina Vázquez Mota, no contó con esa ventaja competitiva.

El presidente Felipe Calderón, emanado de su mismo partido, decidió que el mejor escenario para él, su familia y su grupo político, no era la continuidad del blanquiazul al frente del ejecutivo federal, sino el regreso del PRI.

Sí, ese “ogro filantrópico” tan detestado por las huestes panistas; el enemigo histórico responsable de más de 70 años de catástrofes, simplemente, el padre creador del modelo de político corrupto.

Pactar con Peña y el nuevo tricolor, fue la medida palomeada desde Los Pinos.

Y así se hizo, con todo lo que al final esta decisión implicó para la vida del país.

Muchas de las cosas que hoy se viven en México, se explican a partir de este pacto.

En el momento de las definiciones, el grupo hegemónico que controlaba los destinos del PAN, le quitó a Calderón la potestad de elegir a su delfín.

En medio de un conflicto interno por el control del partido, la candidatura de Vázquez Mota tenía como objetivo el debilitar al grupo afín al presidente e imponer el regreso de “los duros” a perpetuidad.

No les importaba que su candidata no cumpliera, ni de cerca, con los criterios mínimos de rentabilidad electoral necesarios para competirle a Peña Nieto y López Obrador.

Ensayaron, otra vez, aquella máxima que les fue tan rentable como partido de oposición: “perder elecciones ganando el partido”.

En ese contexto, la elección de Calderón de no operar a favor de Josefina y fortalecer al único candidato capaz de evitar la llegada de AMLO a la presidencial, era natural.

Y no cuidaron ni siquiera las formas.

Cuando todas las encuestas adelantaban el naufragio panista, los operadores principales de la presidencia definieron y echaron a andar una intensa tarea de cabildeo con gobernadores emanados del partido y otros liderazgos, para apoyar con todo las aspiraciones presidenciales del priista Enrique Peña Nieto en esta recta final de la campaña.

Las reuniones se intensificaron hasta depurar el esquema, el cual a su vez fue presentado a los estrategas priistas para afinar detalles de la operación conjunta.

Medios nacionales como Reforma dieron puntual cuenta de las reuniones entre equipos de campaña.

Esta fue la génesis del pacto de impunidad entre Peña y Calderón.

Ese acuerdo oscuro que le permitió al panista transitar sin ningún problema por el sexenio priista, a pesar de haberle entregado el control del país a la delincuencia organizada.

En aquel 2012, toda la capacidad de operación electoral de los programas sociales del gobierno federal y las consabidas acciones de compra y coacción de votos, se convirtieron en un aliado fundamental para amarrar el triunfo de Enrique Peña Nieto.

En este contexto ¿cree usted que realmente le deba la presidencia a Odebrecht?

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