06-07-2020 09:00:44 PM

Monumento a la corrupción

Por Alejandro Mondragón

 

Una iniciativa para nombrar al Parque Metropolitano como Amy Camacho circula en diferentes plataformas digitales hasta llegar la petición al gobernador Luis Miguel Barbosa, quien ofreció analizar la propuesta.

 

Lo cierto es que el Parque Metropolitano fue uno de los primeros proyectos, dentro del modelo de negocios del morenovallismo, en donde se coludieron los intereses de un primo del entonces mandatario, Rafael Moreno Valle con funcionarios de primer nivel y empresarios.

 

Es decir, sobre un monumento a la corrupción morenovallista se pretende colocar el nombre de una mujer que dio identidad a Puebla con Africam Safari para convertirla en una marca mundial.

La historia del Parque Metropolitano no tiene desperdicio:

 

La obra se licita, según contrato O.P/L.P.E/SI-20110062. Ganan Paler Consultores y Construcciones, Construcción, Equipos y Diseño SA de CV; y Construcciones, Proyectos y Consultoría.

 

El proyecto ascendió a 129 millones 797 mil 642 pesos con 90 centavos. Queda como representante común del grupo, Roberto Octavio Rodríguez Villalobos.

 

Todo el proceso, incluyendo selección de empresas, se hizo desde el gobierno del estado, por la vía de las secretarías de Administración (Cabalán Macari) e Infraestructura (Antonio Gali).

 

En agosto del 2011, el gobernador Rafael Moreno Valle, acompañado del entonces secretario de Infraestructura, Tony Gali y la secretaría Amy Camacho, realizaron un recorrido por las obras.

 

Y ahí aparecieron los representantes legales de las empresas encargadas de los trabajos. Destaca en el grupo la firma Construcciones, Equipos y Diseño SA de CV, propiedad de José Antonio Moreno Valle Rebolledo, primo del gobernador.

 

Así, Paler fue representada por Felipe Vallejo, hermano del subsecretario de Infraestructura, Joaquín Vallejo.

 

CEDSA, empresa del primo del gobernador y finalmente la tercera: Construcciones, Proyectos y Consultoría, S.A. de C.V., firma que en 2013 fue inhabilitada por la Secretaría de la Función Pública federal y ese mismo año resultó contratada por el gobierno estatal para la construcción de un hospital en Tlacotepec de Porfirio Díaz.

 

Está claro que el río Atoyac tampoco se murió por contaminación, sino por corrupción.

 

A Amy Camacho eso, de ponerle su nombre al Parque, no le hubiera parecido.

 

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