10-07-2020 08:17:26 AM

El infierno de Yeidckol

Por Valentín Varillas

Del paraíso al averno, en tiempo récord.

Apenas dos años.

Este puede ser un colofón muy preciso, si se pretende analizar la recta final de la carrera política de Yeidckol Polevnsky.

Esta mujer, fue una pieza importante en los triunfos que Morena obtuvo en el 2018, incluyendo por supuesto la obtención de la presidencia de la República.

Su beligerancia fue fundamental para mantener a raya a los opositores a su partido.

Jamás tuvo empacho en enfrentar a los liderazgos, tanto del partido en el poder, como de las coaliciones que formaron panistas y perredistas.

También señaló con toda puntualidad y supo sacarle un provecho importante, a las pifias cometidas por la pandilla priista que en ese momento gobernaba al país.

Si bien había materia prima de sobra para alimentar una estrategia como ésta, tuvo el valor de exhibir a aquel grupo político como una pandilla de impresentables que saqueó el país.

No cabe duda tampoco que el peso político de Yeidckol al interior de Morena, fue factor definitivo en el triunfo de Miguel Barbosa en la extraordinaria poblana del año pasado.

Lo mantuvo a sangre y fuego como candidato, ante el embate de algunos “valientes” que de repente se dieron cuenta de que tenían aspiraciones para gobernar el estado, pero que en su momento evadieron el enfrentar al morenovallismo en el proceso electoral del 2018.

Polevnsky se la jugó con el hoy gobernador y no escatimó esfuerzos para amarrar su triunfo electoral.

Conclusión: la valía política de quien fuera presidenta del CEN morenista, fue más que evidente en aquellas coyunturas.

Pero eso ya pasó.

Esta mujer cometió el terrible error de ensayar la misma estrategia, discurso y formas que sirvieron para atacar a sus adversarios, con el objetivo de eliminar a las tribus disidentes al interior de Morena, simplemente para eternizarse en la posición.

Es otra realidad, otro mundo completamente distinto.

Por eso hoy le cobran la factura.

La larguísima lista de damnificados que a su pasó ha dejado Yeidckol, se han organizado para eliminarla de tajo en el proceso de confección de la estrategia electoral rumbo al 2021 y sobre todo, en la lógica de elección de candidatos.

Polevnsky hoy, lejos de sumar, resta y divide, lo cual en los hechos resulta catastrófico para los intereses electorales del partido a corto plazo.

Por eso el sacrificio.

Un martirologio palomeado por el propio López Obrador, que no quiere que se le descomponga el redil de cara al proceso del próximo año.

El presidente mandó señales, abrió canales de comunicación, de negociación y puso sobre la mesa atractivos premios de consolación.

Ninguno le interesó.

No estuvieron a la altura de su supuesta valía política.

Por eso, el proceso de aniquilación tenía que ser contundente, demoledor.

Y qué mejor que acusarla de corrupta, la bandera contra la cual se supone a luchado Morena desde su creación como partido y la que además, es la favorita del presidente.

De esta manera, los muchos o pocos apoyos que todavía pudiera tener esta mujer, se quedarán sin argumentos para siquiera intentar defenderla.

Saben que va al matadero con la bendición de su mesías y comprenden que, con la venia del señor, ya no hay nada que puedan hacer.

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