28-05-2020 08:01:14 AM

Bipolaridad política

Por Alejandro Mondragón

 

La clase política mexicana sufre “El Síndrome de la Chimoltrufia”, en alusión a María Expropiación Petronila Lascuráin y Torquemada de Botija, personaje de la comedia que encarnó Florinda Meza en la celebre saga humorística de televisión: los caquitos.

 

Y como ella dice una cosa, dice la otra, la clase política cree tener razón.

 

Se da en todos los ámbitos, momentos y crisis.

 

Aquellos que reclamaron al gobierno de Andrés Manuel López Obrador cerrar todo por la salud, ante el surgimiento del coronavirus en México, ahora le exigen reabra todo, por la economía.

 

Los mismos que apoyaron la LeyBonilla para la ampliación del mandato del gobernador de Baja California (PAN, PRI y Morena), hoy la condenan y se suben al carro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que la invalidó.

Los partidos que validaron desde el Congreso de la Unión reformas legales para dejar que los militares sigan en las calles con un marco jurídico, es el momento en que la repudian.

 

Morena que tanto se empeñó con López Obrador de candidato en deslindar cualquier vínculo con importar el modelo Venezuela, es ahora el partido que promueve quitarles a los ricos para dárselos a los pobres.

 

A esta clase política, con estos ejemplos, le sucede lo que a muchos. No es lo mismo ser cantinero que borracho.

 

Una cosa es ser oposición y otra gobierno. La primera cada día avanza, la segunda, retrocede.

 

Tan fácil que es prometer para meter, pero una vez metido olvidar lo prometido.

 

El problema es que nadie se quiere responsabilizar de sus dichos, porque tooooda la vida le apostaron a la desmemoria política.

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