28-05-2020 07:22:19 AM

“Me entendieron mal”

Por Valentín Varillas

No, no hay forma.

No existe manera alguna en la cual se hubiera malinterpretado la durísima crítica que, desde el púlpito presidencial, López Obrador hizo del gremio médico mexicano.

AMLO fue muy claro al asegurar que, los profesionales de la salud que se formaron durante el neoliberalismo, norman su actuar en base a criterios netamente monetarios.

Es decir, que únicamente les interesa el dinero.

El hoy jefe del ejecutivo dictó la muerte del neoliberalismo a partir de su llegada al poder : el 1 de diciembre del 2018.

En base a este criterio, todos, absolutamente todos los doctores que actualmente ejercen su labor en hospitales privados y quienes además de su práctica particular, dedican parte de su horario de trabajo a apoyar a instituciones públicas de salud, son parte de este universo al que el presidente fustigó.

No hay ambigüedad alguna.

Mucho menos, la menor probabilidad de entender algo distinto a lo que, con toda intención quiso decir.

Se trata, simplemente, de un intento por echar a andar una estrategia de control de daños, ante uno de los peores dislates declarativos que le hemos visto al presidente.

Y vaya que ha habido tela de donde cortar.

Fustigar a quienes diariamente, desde su complicadísima trinchera, le ponen cara a la pandemia del coronavirus, arriesgando su vida y su salud para salvar a los demás; sacrificando tiempo para ellos y convivencia con sus familias, además de injusto, es francamente demencial.

Por eso, la reacción clara, contundente, de rechazo, de cerca de 50 consejos, sociedades y asociaciones de especialidades médicas que exigieron una disculpa pública por parte del presidente.

Impensable que algún otro líder mundial, el que sea, criticara desde el discurso público al gremio médico de su país.

Sería un auténtico suicidio político y la vía más rápida hacia el repudio generalizado.

Bueno, en México sí pasa.

Somos, nuevamente, el Macondo mundial.

Esta especie de territorio único de lo surrealista en donde la lógica elemental no aplica y lo más bizarro de lo bizarro puede llegar a ocurrir con toda facilidad.

Ahora bien ¿por qué el presidente dijo lo que dijo de los médicos mexicanos?

¿Realmente sus declaraciones son un reflejo fiel de su sentir?

Claro que sí.

AMLO, cuando está en sus mañaneras, de plano no filtra.

Con suma facilidad, deja a un lado su investidura, la institucionalidad de su cargo y muta al ciudadano común y corriente.

Ese que, como cualquiera, tiene sus filias y sus fobias, sus complejos y virtudes.

Cualquier teórico del poder coincidiría en que, el gran reto del hombre público es dejar a un lado su bagaje personal y buscar a toda costa que no tenga un peso específico en su retórica o toma de decisiones.

Aquí, en el caso de López Obrador, ha sido completamente al revés.

Con todo y lo que esto conlleva.

Con las consecuencias en términos de indignación, enojo social, falta de confianza y respeto a la figura presidencial.

El costo es altísimo y sobre todo, absolutamente innecesario.

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