19-09-2020 05:52:24 PM

El cascabel a Morena

Por Alejandro Mondragón

 

La detención del activista Miguel López Vega en Puebla fue como ponerle el cascabel al gato.

 

Los actores de poder quedarán atrapados en sus propios complejos. Quienes ayer calificaron como presos políticos a cualquier aprehendido por el morenovallismo, ahora lo justifican.

 

Los propios panistas arrojaron su mea culpa.

 

¿Es Miguel López Vega, un preso político?

 

Hay formas de averiguarlo.

 

Si usted abre Google y escribe la palabra “Preso Político”, además de su definición aparecen escritos y fotos de Miguel López como ejemplo.

Ahora, si acudimos a la definición de “Preso Político” tenemos que “es cualquier persona física a la que se mantenga en la cárcel o detenida de otro modo, por ejemplo bajo arresto, sin haber cometido un delito tipificado, sino porque sus ideas supongan un desafío o una amenaza para el sistema político establecido, sea este de la naturaleza que sea”.

 

Chequemos los hechos:

 

La Comisión Estatal del Agua y Saneamiento en el estado de Puebla, acusó a López de oponerse a la ejecución de la obra pública que consiste en un colector pluvial y sanitario que desembocará en el río Metlapanapa, afluente que cruza por Santa María Zacatepec.

 

Un Juez le imputó los delitos de oposición por la realización de obra pública, ataques a las vías generales de comunicación y a la seguridad en los medios de transporte.

 

Entonces, camina como pato, grazna como pato. Es pato.

 

¿Qué acaso no hicieron lo mismo aquellos activistas que hoy son autoridad para reclamar el respeto a la legalidad electoral?

 

¿Cuántos de los protagonistas de Morena en el zafarrancho en el hotel MM deberían acompañar a Miguel López?

 

¿O aquellas mujeres que han salido a protestar y causado destrozos y realizado pintas de monumentos tendrían que correr la misma suerte?

 

Lo que ocurre es que no es lo mismo ser borracho que cantinero. Los activistas de Morena que justificaron este tipo de acciones, ahora tienen que sancionarlas.

 

Como activistas pueden hacer todo lo que la Ley les permite, pero como autoridad tienen que hacer únicamente lo que marca la legislación; no más, no menos.

 

Tampoco se trata de renunciar a los ideales de izquierda y a los suyos, sin menoscabo del Estado de Derecho. En otras palabras, Carlos Figueroa, del CEN de Morena, defiende como activista al activista, mientras que el secretario de Gobernación como autoridad defiende a la autoridad.

 

Este caso sólo exhibió a la clase gobernante, la cual aprenderá que su activismo es cosa del pasado y el ejercicio del poder es el arte de tragar sapos sin hacer gestos.

 

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