Candidato de aula

Por Alejandro Mondragón

 

 

El impacto de las campañas se observa en el ánimo de militantes de los partidos para ir a votar el próximo 2 de junio en la elección de gobernador de Puebla.

 

Cinco de cada 10 panistas están dispuestos a acudir a las urnas, frente a 8 de cada 10 morenistas que asistirán a la jornada cívica.

 

Tales resultados comienzan a observarse en los sondeos que vienen ya, previo al debate del 19 de mayo.

 

Está claro que el bono democrático lopezobradorista persiste en Puebla, estado que se volcó por la marca en la pasada elección del 2018.

 

Lo que seguramente llamará la atención es el desánimo panista que en el 2018 y principio del 2019 perdió todo: senado, diputaciones federales, mayoría del legislativo en Puebla, principales alcaldías y, después, se quedó sin gubernatura interina.

El otro factor que influye es el candidato postulado. No termina de cuajar su candidatura. Enrique Cárdenas Sánchez, quien representa al PAN, PRD y Movimiento Ciudadano tiene un discurso contradictorio.

 

Se volvió rehén de sus propias palabras y escritos en medios de comunicación. De feroz crítico del morenovallismo y panismo anda como aquel lindo gatito de las caricaturas.

 

Cárdenas se olvidó del principio general de la política: las campañas son emociones y gana el que se ponga el traje del cambio.

 

Por eso, Rafael Moreno Valle barrió a los marinistas; Vicente Fox así arrebató al PRI Los Pinos; Enrique Peña Nieto y el tricolor plantearon “nosotros sí sabemos gobernar, después de dos sexenios panistas”, hasta que llegó Andrés Manuel López Obrador y estableció que todos eran la misma mafia y se requería un cambio de rumbo.

 

Cárdenas no. Se mantiene en una campaña de aula, escuchando lo que quiere oír y enfrentando a sus propios demonios internos. Detesta a los partidos, pero los combate con un discurso ciudadano, lo que desanimó a lo más importante que representa: la militancia panista.

 

Regresa al PAN el modelo de oposición que ladra, pero no muerde. Al sacrificio para que llegue un mejor mañana.

 

No, Enrique Cárdenas no anima al panismo, lo que refleja que la mitad de militantes no irá a las urnas, porque se cree que ello sería convalidar la victoria no de su candidato, sino de Barbosa.

 

Eso pasa, porque Cárdenas se convirtió en lo que tanto detesta. Es uno más de lo que los poblanos padecieron: el morenovallismo.

 

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