Abdicación electoral

Por Alejandro Mondragón

 

Inexplicable, por decir lo menos, resulta el comportamiento de los candidatos Enrique Cárdenas y Alberto Jiménez Merino en la campaña que entrará a dos semanas perdidas por el periodo vacacional, el cual se pegará a las celebraciones de mayo.

 

En los hechos, abdicaron al derecho de ser opositores. Presentarse como una opción real de cambio y, lo ineludible, alentar la participación cívica en las urnas.

 

Que el propio candidato de la alianza Juntos Haremos Historia, Luis Miguel Barbosa, se haya quejado de la pasividad de las campañas de Cárdenas y Jiménez Merino y los invite a competir, es algo inédito en la historia electoral poblana.

 

Se puede entender que el PRI haya quedado reducido a su mínima expresión, después de su entreguismo con el morenovallismo, y ahora que se lanzó a los brazos del marinismo.

 

También que Cárdenas haya pasado de crítico y enemigo a aliado de la obra morenovallista, pero ninguno confronta, debate, desafía y censura lo que pretende Morena para Puebla.

No es que la elección esté resulta, sino que los opositores a Barbosa han resuelto con sus acciones que así sea.

 

La preocupación es que con esta actitud afectará notablemente los índices de participación ciudadana el día de la elección. El argumento: ya para qué salir a votar si ganó Barbosa.

 

Andan como La Llorona, sólo se escuchan sus lamentos en las noches de redes sociales, porque en los hechos no animan ni a los suyos.

 

Nadie en su sano juicio pensó que así se comportarían los opositores al lopezobradorismo. Es como si Cárdenas y Jiménez Merino, junto con sus equipos, le tuvieran miedo al fantasma de Moreno Valle.

 

Lo más alarmante es que ahora que concluya la elección no habrá un contrapeso real en la oposición para enfrentar una realidad que se avecina: Morena controlará gobierno, Congreso local, mayoría de diputados federales y las principales cabeceras municipales del estado.

 

Lo que dejen de hacer hoy, lo pagarán mañana.

 

Cometieron un error, después vienen las consecuencias.

 

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