El puntero, el brazos cruzados y referéndum por Mario Marín

Por Alejandro Mondragón

 

Tres instantáneas ofreció el arranque de las campañas que definió puntero y lo que será la lucha por el segundo lugar.

 

Luis Miguel Barbosa reunido con lo más cercano de Andrés Manuel López Obrador en la estructura de Morena: Yeidckol Polevnsky y el diputado Mario Delgado.

 

Un Enrique Cárdenas delante de un grupo de jóvenes en el zócalo de la ciudad de Puebla listo para enfrentar la inseguridad y demás yerbas, pero con los brazos cruzados.

 

Y Alberto Jiménez Merino que no pudo ni llenar la mesa principal en la presentación de su equipo y acciones a iniciar en la contienda.

 

Los medios dieron cuenta después de los actos iniciales, donde se repitió la misma dosis. La realidad arrojó dos hechos indiscutibles.

 

Barbosa tiene estructura para lo que vendrá el día de la elección, además la encuesta del Buró de Estrategias y Análisis de Poder en la ciudad de Puebla, donde se registra el peor gobierno de Morena en la entidad.

Los resultados indican una ventaja de Luis Miguel dos a uno sobre Enrique y tres a uno respecto a Alberto.

 

Otros sondeos ya apuntan a que en el interior del estado se perfilan números irremontables para PAN, PRD y MC, así como el PRI.

 

Barbosa tendrá que contener a la bufalada y administrar su ventaja, mientras Cárdenas ir contracorriente con un discurso que niega sus convicciones del pasado y una fuerza partidista que detesta.

 

El caso de Jiménez Merino es muy claro. Compite no para ganar, sino para encabezar el referéndum a los poblanos para decidir si Mario Marín y su grupo fueron perdonados.

 

El tema aquí es el marinismo como fuerza hegemónica del PRI.

 

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