El factor Panamá

Por Valentín Varillas

 

Ahora que, en teoría, el gobierno federal busca afanosamente la ruta del dinero obtenido por el morenovallismo, mientras se mantuvo como grupo hegemónico de poder en la entidad, no estaría mal que exploraran las ligas entre Puebla y Panamá.

Imposible no preguntarse -después de leer la enorme e histórica investigación periodística conocida como “The Panama Papers”- ¿qué políticos y servidores públicos poblanos, del pasado y el presente, no han utilizado estrategias similares a las ahí expuestas para “lavar” su dinero?

Y seguramente muchas otras.

Y es que, desde hace varios años, existen relaciones cercanas entre personajes poderosos e influyentes de ambos países.

El ex gobernador Rafael Moreno Valle, como Secretario de Finanzas en el sexenio de Melquiades Morales Flores, participó en la creación del famoso Plan Puebla-Panamá, presentado con bombo y platillo por el entonces presidente Vicente Fox, en el 2001.

Los supuestos beneficios que en el discurso se supone generarían, jamás se convirtieron en hechos concretos.

Sin embargo, en lo individual, algunos poblanos aprovecharon lo anterior para realizar negocios personales.

Fue el caso de Fernando Morales Martínez, hijo del ex gobernador poblano Melquiades Morales, quien en el sexenio de Rafael fungió como subsecretario de gobernación estatal.

Él, a partir de los beneficios del tratado, pudo inclusive establecer una relación de amistad personal con el entonces presidente Martín Torrijos Espino.

La creación de empresas multisectoriales, universidades e instituciones de educación superior en donde el ex rector Enrique Agüera también tuvo una participación accionaria, son apenas modestos ejemplos del esquema de beneficios mutuos generado a partir de tan “estrecha” colaboración.

Detrás de la puesta en marcha del vuelo Puebla-Panamá -que entró en operaciones en agosto de 2015-, hubo mucho más que la aparente intención de ampliar la “conectividad” del estado y fortalecer la actividad turística y de negocios entre ambas ciudades.

El verdadero objetivo fue explotar, en todo su potencial, las ventajas que supone tener un acceso directo a la Zona Libre de Colón, la zona franca más grande del continente americano y la segunda de mayor tamaño en todo el mundo.

Este territorio autónomo, ubicado en la entrada del Canal de Panamá, ofrece beneficios tributarios enormes y es considerada como uno de los grandes “paraísos fiscales” del planeta.

Lo anterior, sin duda, representa una ventaja competitiva para empresarios formales que desean ampliar sus rutas de mercado.

Pero sobre, todo, hay que decirlo, se trata también de condiciones muy favorables para los oscuros negocios ilícitos que se planean y operan desde el poder político.

Así es, prestanombres de poderosos y personajes considerados como los “consentidos” de la cúpula gobernante, tuvieron la gran oportunidad de explotar al máximo semejante oasis de oportunidades.

Las posibilidades fueron prácticamente ilimitadas:

Desde el transporte impune de dinero en efectivo, hasta el mercado negro de textiles, joyas y piedras preciosas.

Con una aduana tan laxa como la poblana -controlada absolutamente por el gobierno estatal a pesar de ser una instancia federal-, el potencial valor de los negocios a realizar es multimillonario.

Al iniciar la ruta aérea, el gobernador viajó con representantes del sector empresarial a ese país, argumentando una “misión comercial” que pretendía reforzar los “lazos” de cooperación entre ambas instancias.

Los resultados de la misión jamás se dieron a conocer.

Tampoco sabemos hoy lo que realmente significó para la economía local, la formal, la ruta comercial con Panamá y si resultó rentable para Copa Airlines, el tener vuelos a Puebla.

Y es que, llama la atención que al momento de establecer a aquel país como uno de los destinos a donde se podía volar directamente desde nuestra entidad, se había anunciado la frecuencia diaria del vuelo.

En realidad, éste operó únicamente 4 veces por semana.

Al final, poco antes de desaparecer, lo hizo solo dos veces: jueves y domingo.

Lo anterior evidencia que, la Puebla-Panamá, nunca fue una ruta prioritaria para el grueso de los hombres de negocios poblanos, mucho menos para el turismo.

Sin embargo, todo indica que resultó ser una ruta estratégica, de mucho interés, para un reducido y muy selecto grupo de poderosos e influyentes poblanos.

Imagine lo que puede llegar a salir a la luz.

Uff.

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