04-12-2020 02:28:33 PM

El sueño político de Esparza

Por Valentín Varillas

 

Lo que al principio se interpretó únicamente como una pesada broma en redes sociales, al final resultó tener mucho fondo.

Alfonso Esparza jura tener un proyecto político e intenta perfilarse como aspirante a la presidencia municipal de Puebla en el 2021.

Así lo confesó ya a lo que queda de su círculo íntimo, a los pocos a los que todavía no ha traicionado.

El rector de la universidad pública poblana, siente que tiene por sí solo los tamaños para lanzarse a la aventura electoral y por alguna extraña razón, considera que cuenta con el carisma y las buenas relaciones necesarias para lograrlo.

En este sentido, presume tener derecho de picaporte con los liderazgos políticos más importantes del estado, de cualquier signo e ideología.

Cree que su alianza con el grupo político del ex gobernador Rafael Moreno Valle sigue intacta y que ante la falta de cuadros propios podría darle su apoyo en el momento de las definiciones.

Que jamás le cobrarán la factura por haber jugado a dos bandas en coyunturas importantes para los intereses del entonces mandatario.

Que el tamaño de los acuerdos y el nivel de las complicidades selladas mientras duró la coexistencia, pueden resistir todo esto y mucho más.

 

 

Que los agravios con personajes de gran influencia e importancia en el círculo más íntimo de Rafael, son parte de un pasado ya superado y que han quedado para siempre en el olvido.

Que mientras se le requirió, estuvo ahí al pie del cañón: sudando las calenturas del grupo, peleando sus batallas, combatiendo a sus “enemigos” y sumando a sus aliados.

Un auténtico perro fiel.

No le importa, por cierto, que por haber jugado tan vergonzoso papel, haya destrozado lo “benemérita y lo autónoma” de la institución.

Siente que con el actual gobernador vive un momento similar.

Que la relación es magnífica, cercana, cordial, de primer nivel y que también le ha sido muy útil para ciertos fines.

Piensa realmente que, de ser necesario, contaría también con su apoyo para una potencial candidatura.

Con Morena, ni se diga.

Esparza está extasiado y cree que fue pieza clave en los triunfos que el partido obtuvo en la más reciente elección poblana.

Jura que su apoyo en lo político y en lo económico resultó fundamental para inclinar la balanza a su favor, inclusive por arriba del efecto de arrastre que generó la figura de Andrés Manuel López Obrador.

Por eso, solícito, acompañó a la nueva bancada mayoritaria a la sede del congreso un día antes de la instalación de la nueva legislatura.

Además, el rector presume haber perfilado a parte de “su gente” en puestos clave del gobierno de Claudia Rivera Vivanco en la capital.

No solo en lo que al gabinete se refiere, sino en posiciones importantes relacionadas con la operación política y la obtención de recursos económicos.

Y que todo esto al final, será el trampolín que lo lance a ser considerado como el único capaz de unificar criterios, de conciliar posiciones y generar los consensos necesarios para sellar la reconciliación política de los poblanos.

Esa claro, es su muy particular visión, la que por cierto, está lejos de ser compartida por aquellos tlatoanis a los que hoy rinde pleitesía.

Sin embargo, él está convencido y cree que está dando los pasos necesarios para lograrlo.

En esta lógica, tal vez se entienda el que hayan desaparecido, misteriosamente, seis millones de dólares que los nuevos dueños del club Lobos pagaron puntualmente como parte de los acuerdos de compra del equipo y que Esparza asegura no encontrar.

El escándalo, legal y deportivo que viene, será de antología.

Algo nada deseable para quien jura ser el perfil perfecto para gobernar dentro de tres años la ciudad.

De risa loca.

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