15-08-2022 11:24:34 AM

RMV, a amarrar alianzas

Por: Valentín Varillas

Una vez que Ricardo Anaya le ha otorgado oficialmente la conducción política del partido a Rafael Moreno Valle, la estrategia del gobernador poblano se centrará en manejar a conveniencia la política de alianzas del PAN de cara a las elecciones estatales del próximo año y, por supuesto, para la presidencial del 2018.

La decisión de crearle de manera expresa una instancia en la estructura del partido que se ajustara a las necesidades políticas personales del mandatario, se pensó y maduró desde el mismo día en que se hizo oficial el relevo en el Comité Ejecutivo Nacional del blanquiazul.

La idea, sobra decirlo, salió del búnker morenovallista y se convirtió en una petición de “altísima prioridad” hecha por el gobernador al líder partidista: el primer pago de una lista interminable de facturas.

De esta manera, el poblano llevará la batuta en las negociaciones encaminadas a decidir con quién, cuándo y para qué Acción Nacional llegará a acuerdos con otras fuerzas políticas y, por qué no, hasta con otros niveles de gobierno.

Los escenarios posibles son de lo más diverso -en el plano local y nacional- y abren un abanico de infinitas posibilidades.

Una, que resulta muy atractiva para sus intereses, se centra en seguir fortaleciendo sus relaciones con el grupo cercano al presidente de la República, en aras de encontrar un esquema que maximice los beneficios electorales de ambos y los proteja en caso de una potencial catástrofe.

El nombramiento al frente de la Comisión Política del CEN panista, sumado al control absoluto del padrón de militantes del partido, refuerza la imagen de que Moreno Valle es y seguirá siendo el patrón del PAN.

Poner al blanquiazul al servicio de Los Pinos, en un momento en donde al jefe del ejecutivo federal le urgen los apoyos necesarios para que su proceso sucesorio no corra peligro, es una oferta por demás atractiva y prácticamente imposible de rechazar.

La carta del poblano, en aras de mantenerse vigente en las grandes ligas de la política nacional una vez que termine su sexenio, es vender la idea del riesgo que sugiere para las nomenclaturas política y económica del país un potencial triunfo de López Obrador en el 2018.

La estrategia de plantear un acuerdo en el que RMV se perfile como el candidato “oficial”, o bien sumar la capacidad de operación de Acción Nacional a favor del abanderado que designe el presidente, a cambio de una posición de primer nivel en el próximo gabinete federal, sigue siendo la columna vertebral de su proyecto.

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Por supuesto, en este escenario, Puebla estaría dentro de la negociación.

Para llegar a plantear las bases de un acuerdo con posibilidades de concretarse, una condición básica sería el generar las condiciones necesarias para facilitar la victoria del candidato del gobernador y garantizar la continuidad del régimen, por lo menos durante el tiempo que se requiera para “limpiar la casa”.

El “timing” del nombramiento de Moreno Valle en el cargo partidista, por lo menos así lo sugiere.

Inclusive, los propios priistas a nivel nacional consideran como “probable” la posibilidad de que se negocie Puebla, pero aseguran que esto dependerá de a quién el PRI mande como candidato.

En su lógica, si es Enrique Doger –como hasta hoy todo parece indicar-, el tricolor rendirá la plaza con la promesa de no tener un contrincante de peso que les compita y así ganar fácilmente el 2018.

Si la candidata es Blanca Alcalá, aseguran, no habrá acuerdos y el PRI echará mano de su perfil más competitivo en aras de enfrentar una auténtica guerra por la minigubernatura el próximo año.

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