20-09-2021 11:45:49 AM

Fraude a la poblana; la nueva modalidad

Por: Valentín Varillas

Se dice llamar Rubén Navarro Ortega y se hace pasar por médico.

Su verdadero nombre es José Luis Rubén Nava Olvera.

Este individuo engancha a sus víctimas a través de ofertas de empleo en medios impresos y en páginas de internet como www.computrabajo.com.mx

Supuestamente solicita asistentes médicos para su consultorio.

El anuncio es por demás escueto: no hay razón social, mucho menos dirección; únicamente un par de teléfonos móviles: 22 23 39 40 70 o 22 28 18 93 12.

La primera entrevista se hace en lugares públicos, de preferencia cafés o pequeños restaurantes que se encuentren cerca de dependencias oficiales.

Ya en confianza, el personaje habla de una supuesta dualidad profesional, en donde combina sus consultas como médico en el Hospital Betania con su trabajo en el servicio público al frente de una Dirección de Enlace Gubernamental (sic).

Jamás específica la dependencia o el organismo para el que en teoría labora.

Para que la trampa sea creíble, se acredita con documentos falsos que incluyen el logo y la tipografía utilizada por el gobierno del estado.

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Ofrece un sueldo de 18 mil pesos por ser su “secretaria particular”.

Además de las prestaciones de ley, promete apoyo financiero para la adquisición de vivienda, automóvil y becas escolares.

Una vez que la interesada acepta, pide un deposito de $474 pesos en una cuenta de Banamex.

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La transacción debe de hacerse en alguna de las tiendas Oxxo.

La justificación que ampara la exigencia del dinero, es que éste se destina para tramitar documentos necesarios para su ingreso al trabajo, como la carta de antecedentes no penales y la carta de no inhabilitación para laborar en el servicio público.

Después de realizado el depósito y ya con la confianza ganada, el defraudador organiza una segunda cita.

En ella, asegura que existen grandes avances en el proceso de contratación y comunica vía telefónica a la víctima con una de sus cómplices.

Ésta se hace pasar por Frida Hernández, quien finge ser representante de Crédito Hipotecario de Bancomer y que le informa que ha sido aprobado su crédito para la compra de una vivienda, además de prometerle que la pondrá en contacto con una empresa inmobiliaria que le mostrará las diferentes opciones.

Terminada la llamada y aprovechando el furor de la incauta, Navarro intenta obtener favores sexuales a cambio de la obtención inmediata de la tan codiciada plaza y más adelante un “ascenso express” en el organigrama del servicio público estatal.

Si el movimiento no cuaja, recula; pide no ser malentendido y regresa al plan original.

A continuación, le solicita a su “recién contratada asistente”, como primera tarea, que contacte a más gente interesada en trabajar ahí para conformar un equipo a la altura de las necesidades de la dependencia.

Asegura que lo anterior es urgente, ya que como él ha tramitado recursos federales pronto recibirán la visita del presidente Peña.

Es así como más gente cae en el engaño.

Invariablemente, las primeras víctimas contactan a por lo menos dos más, quienes inmediatamente realizan los depósitos exigidos para empezar a gozar de los enormes beneficios de tan maravilloso empleo.

Si todo marcha bien y no es descubierto todavía, convoca a una nueva reunión de “seguimiento” en donde promete utilizar sus influencias para conseguir becas para estudiar en la BUAP.

Para ello, pide depósitos de mil pesos por cada “estudiante becado” como una muestra de “cortesía” para su contacto en la universidad.

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Un par de días después, pide nuevos depósitos cuyo monto depende de la carrera a cursar.

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Estos pueden ser desde $1,325 pesos por un lugar como estudiante de Radiología, hasta los $1,668 para ingresar a Medicina.

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Para garantizar que los depósitos se realicen, al momento de solicitarlos muestra otro documento falso en donde en teoría, la dependencia gubernamental aprueba su contratación.

Una vez que el total del dinero es ingresado, simplemente se desaparece.

Pasan los días sin que se sepa nada de él.

Los teléfonos celulares dados como números de contacto jamás vuelven a ser contestados.

Simple y sencillamente se esfuma.

De acuerdo con el testimonio y las investigaciones de quienes han vivido en carne propia el fraude, el número de afectados es muy grande.

Tan grande, como la legitima aspiración de contar con un trabajo digno en tiempos difíciles.

Sin embargo, no hay atajos, ni vía rápida; mucho menos loterías.

Si algo tan perfecto parece a simple vista como caído del cielo , lo más probable es que, en muy poco tiempo, lo lleve a vivir un auténtico infierno.

abajovale

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