15-08-2022 10:23:47 AM

Giorgana, la nueva manzana de la discordia

Un solo tema fue el que se tocó durante la más reciente reunión que sostuvieron el gobernador Marín y la presidenta municipal Blanca Alcalá.

De entrada, llama la atención que estas reuniones sean cada vez más esporádicas, en estos tiempos en donde urge la coordinación entre niveles de gobierno para enfrentar problemas comunes como la inseguridad o la insuficiencia presupuestal.

Sin embargo, llama más la atención que la reunión de marras se haya convocado para hablar de un personaje que en los hechos y por sus acciones, se ha convertido en el peor enemigo de Blanca Alcalá: Víctor Manuel Giorgana.

Y es que, allá en Casa Puebla, no cayeron nada bien las declaraciones hechas hace unos días por el funcionario municipal, en el sentido de que Mario Marín habría sacado de la contienda a la alcaldesa porque “le tiene miedo”.

“Para a tus perros, sobre todo a Giorgana”-fue el mensaje claro, contundente y sin ambigüedades, que el mandatario le hizo llegar a la candorosa Blanquita, en el particularmente breve encuentro que protagonizaron.

Si bien es cierto que el gobernador no necesita pretextos para manifestar su animadversión a la presidenta, lo cierto es que, el tema de la sucesión sigue siendo un asunto por demás sensible para el mandatario estatal.

Alcalá no tuvo más remedio que entrarle al toro y meterse de lleno a la declaratitis sucesoria, una cuestión que se había mantenido absolutamente ausente en el discurso de la alcaldesa, a pesar de los siempre constantes cuestionamientos de los medios locales de comunicación.
Moraleja: “no me ayudes compadre”.

Tal parece que para Giorgana no han sido suficientes meses de críticas arteras, de ataques despiadados, de descalificaciones mediáticas y señalamientos salpicados de innecesario sadismo, con el único objetivo de bajar a la presidenta a como diera lugar, de una pugna interna de la que ha hecho absolutamente todo lo posible por bajarse.

Su bravuconada sube nuevamente a Blanca a un ring en el que no sólo no le conviene estar, sino que ni siquiera le interesa y abre innecesariamente un frente adicional de conflicto con el gobernador Marín.

A pesar de que siguen al pie de la letra los postulados básicos de la cortesía política y se observan rigurosamente algunas cuestiones fundamentales del protocolo oficial,  el nivel de entendimiento, cooperación y coordinación entre el jefe del ejecutivo estatal y la presidenta municipal pasa por su peor momento.

Lo peor del caso es que, si bien la animadversión puede interpretarse como una cuestión personal o particular, hay ya evidencias claras de que la mala relación que existe entre  Mario Marín y Blanca Alcalá pudiera tener consecuencias severas en la aplicación de los planes y proyectos prioritarios contenidos en el Plan Municipal de Desarrollo.

Obras para la capital que, únicamente serían posibles si se incluyen en los proyectos que de manera conjunta  plantean y operan estos dos niveles de gobierno podrían verse cancelados definitivamente o por lo menos pospuestos para otros tiempos en donde la  relación entre gobernador y presidente municipal  sea institucional y no esté basada en filias y fobias particulares.

Hace apenas unos meses, la propia presidenta municipal hizo un llamado público de auxilio al gobernador del estado, solicitándole apoyo político y económico para enfrentar los retos del próximo año, en una muestra clara de lo que desde el primer informe de labores de la alcaldesa era ya un secreto a voces.

La presidenta ha sentido ya el terrible frío de la congeladora en su trato con Mario Marín y con los principales miembros del gabinete estatal, lo que en los hechos puede significar un obstáculo adicional para el de por sí complicadísimo panorama que enfrenta el gobierno municipal en materia de empezar a realizar acciones concretas que respondan a las enormes expectativas generadas al principio del trienio.

latempestad@statuspuebla.com.mx

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