
El ponerle género a las emociones puede provocar desequilibrio en las relaciones interpersonales, generar violencia y dañar la autoestima,
advirtió la doctora en Psicopatología infantil y juvenil María Alicia Moreno Salazar, profesora investigadora de la Facultad de Psicología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.