24-01-2022 10:17:36 AM

Inicia cacería de brujas en la UDLA

UDLASi usted era de los que creían que los jóvenes estudiantes de la UDLA que lucharon con todo para impedir que les quitaran sus becas habían obtenido un triunfo heroico ante las imposiciones de quienes hoy manejan la universidad, piénselo dos veces.

Desde hace dos semanas, todos y cada uno de los muchachos que tomaron parte en las protestas para defender lo que por legítimo esfuerzo se habían ganado han sido llamados por los altos jerarcas universitarios para revisar su caso y cuadrar, de acuerdo con el reglamento universitario, conductas que podrían resultar violatorias de las normas que rigen la convivencia entre quienes forman parte de la comunidad UDLA.

Si bien Langdon y compañía han entendido que no les conviene en términos de imagen y de estabilidad interna volver a atentar contra las becas, el ajuste de cuentas se hará en privado, en corto, vamos en lo oscurito y teniendo como base alguna interpretación muy particular de todas y cada una de las disposiciones aprobadas por el Consejo Universitario.

El marcaje personal se dará en lo académico y en las actividades laborales que cada uno de estos alumnos llevan a cabo al interior del campus para mantener vigente su beca departamental, es decir, los rebeldes serán sometidos a un nivel de exigencia mucho mayor que el resto de sus compañeros con el objetivo de desgastarlos para intentar mantenerlos “tranquilos” ya al margen de cualquier nuevo potencial escándalo.

Y es que las protestas de los becarios calaron mucho más de lo que se imagina en la otrora poderosísima familia Jenkins, esa que nunca pierde y cuando pierde arrebata y que según sus propios miembros “acabaron con los Espinoza Iglesias y compañía, a pesar de su poder económico y sus magníficas relaciones políticas”.

¿Se los imagina derrotados por un grupo de jovencitos haciendo sus pininos en eso de las revueltas con causa?

Por cierto, todo esto se da en el marco de la creación de la La Alianza para el Futuro de la UDLA una “organización de académicos y administrativos que pertenecen o pertenecieron a la institución, de estudiantes, exalumnos y amigos de la Universidad que están profundamente preocupados sobre su bienestar y futuro desarrollo como proyecto social”.

Esta instancia “apoya un modelo educativo de alta calidad, privado, secular, de prestigio internacional, con un fuerte compromiso hacia una planta académica de profesores de tiempo completo, apoyo a la investigación, servicios de apoyo al estudiantado y la libertad de expresión como garantía de cualquier ser humano”.

La Alianza pide entre otras cosas la devolución del campus universitario a la Fundación Universidad de Las Américas por parte de la Fundación Jenkins y la revisión permanente de las operaciones financieras universitarias de acuerdo con los postulados de Transparencia Mexicana.

En lo académico, exige el cumplimiento de los requisitos y estándares de la Southern Association of Colleges an Schools, la cual por cierto está a punto de desafiliar a la UDLA, y a nivel nacional a la Federación de Instituciones Mexicanas Privadas de Enseñanza Superior (FIMPES) y de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

En su más reciente comunicado, la Alianza considera que una de las medidas urgentes para evitar que se agrave la crisis en la UDLA es el nombramiento de un rector interino por parte del Patronato de la universidad que tenga como objetivo único el sentar las bases para el nombramiento de un rector permanente.

El rectorado interino duraría sólo un año y deberá ser ejercido por un personaje que goce del amplio conocimiento de la comunidad universitaria y que a su vez conozca plenamente los proyectos universitarios y de investigación que han sido prioridad de la UDLA en los últimos años.

Según la Alianza “las prioridades del rector interino deben incluir la sensible y difícil labor de reconciliar las diferentes facciones de la amplia comunidad universitaria.  El o ella debe establecer contactos con los miembros de la comunidad que han sido afectados por decisiones y acciones de los últimos años, incluyendo profesores, administradores y trabajadores que han sido despedidos injustamente.  Sólo a través de la reconciliación la UDLA podrá recuperar la lealtad de miles de ex alumnos y amigos de la institución, cuyo apoyo es necesario para el saneamiento institucional”.

¿Reconciliación?

¿A estas alturas?

¿Después de lo que han hecho?

Nadie que actualmente se desempeñe en la universidad en un cargo importante cuenta con los tamaños ni la calidad moral como para garantizar una operación cicatriz exitosa al interior de la UDLA.

Y es que todos, absolutamente todos de los que “suenan” están jugando sus propios intereses y en esta guerra interna existen muchos que de plano no pueden ni deben olvidar.

Los agravios fueron reales y muy fuertes.

Nadie se salva.

 

latempestad@statuspuebla.com.mx

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