Primera confrontación

Por Jesús Manuel Hernández

 

 

Las fuerzas políticas de Puebla tendrán su primera confrontación a finales de este mes cuando se realicen los plebiscitos en las Juntas Auxiliares de los municipios donde las hay. Caso principal es sin duda el de las 17 de la capital de la entidad.

Los apoyos económicos serán fundamentales para ganar los procesos que serán el primer avance de la radiografía de las elecciones extraordinarias en la entidad; los operadores del morenovallismo se frotan las manos porque su presencia se pondrá en valor en este mini proceso, con miras a ir estructurando la campaña siguiente para retener el poder.

De ahí el interés de algunos miembros de MORENA en incidir en la integración y vigilancia de los comicios locales.

La figura de René Sánchez Delgado aparece ya desgastada en esta primera etapa, enfrentado con el ex regidor Iván Galindo, ambos, piezas de mediana importancia en el gobierno local dominado por la inexperiencia asociada de la buena fe.

Muchos están interesados en exagerar la mala actuación de Claudia Rivera bajo la premisa de que la campaña siguiente ya no tendrá los mismos ingredientes, el escenario es diferente; la cargada será para demostrar que MORENA no sabe gobernar y el ejemplo será la capital de Puebla.

Y entonces dirán, si MORENA no puede en lo poco, menos podrá en lo mucho, de donde la figura de un candidato avalado por el PAN, con experiencia y buen perfil, puede recuperar la plaza.

El PRI en cambio será presa de su propia avaricia económica y política, sujeta en los últimos años al poder gubernamental.

Algunos esperan que la participación de Alberto Jiménez Merino, a quien dicen que lo conocen en todo el estado, pueda levantar el ánimo de tener con qué pelear la gubernatura; pero he aquí, que el colaboracionista, Javier López Zavala, se presenta a sí mismo para decir que cuenten con él por aquello de la elección extraordinaria.

Por lo visto hasta ahora, la gubernatura será peleada, seriamente sólo por dos fuerzas, donde la necedad de mantener a Luis Miguel Barbosa, es mal augurio para los morenistas, pero quizá un puente de plata de López Obrador para enviar un mensaje, Puebla no está en juego, Puebla es de quienes ya ganaron en los tribunales, y con eso pues a conseguir los acuerdos en las cámaras.

A fin de cuentas, el presidente pudiera dejar que los panistas se arreglen con los morenovallistas y decidan quién los representará.

Está por verse si la operación de financiamiento en las campañas de las Juntas Auxiliares recibirá la vigilancia federal o no, quizá eso dé un acercamiento a lo que sucederá en el corto plazo, al margen de quién sea el gobernador interino.

Con lo que quedaría demostrado cuáles son en realidad las prioridades del Presidente.

O por lo menos, así me lo parece.

 

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