El TEPJF no llegará a la verdad, sólo dará la razón

Por Alejandro Mondragón

 

¿Y después del fallo del Tribunal Estatal Electoral de Puebla a favor de Martha Érika Alonso qué?

 

Es un punto y seguido que terminará en unas semanas en lo que determine el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

 

Cómo vendrá la resolución final, nadie lo sabe, pero el asesor de la causa morenovallista en el TEPJF, Fernando Ojesto Martínez Porcayo, perfila que lo que se cree en la opinión pública, no necesariamente se refleja en la verdad jurídica.

 

Lo relevante es que lo vino a platicar a Puebla hace 15 años, en mayo del 2003, durante el Primer Curso de Justicia Electoral, como magistrado presidente del TEPFJ, tras la ola foxista. Hoy, en la trinchera morenovallista pretende poner un dique al tsunami lopezobradorista.

 

Aquí sus frases que cobran vigencia más que nunca:

 

“El juez sólo puede resolver a partir de los elementos que las partes les proporcionen, a pesar de que, como sucede en materia electoral, el Tribunal está facultado para suplir algunas deficiencias técnicas.

 

“Es normal que las partes en un conflicto busquen, cada una, que el juez le dé la razón. Las partes bucan vencer y para ello, tratan de convencer. Hay una inevitable percepción subjetiva que genera diferencias, confrontaciones y conflicto, para cada parte, la justicia consiste en que el juez le otorgue la razón.

 

 

“Las partes buscan que se les dé la razón, no que el juez encuentre la verdad. La autoridad no trabaja con regla de cálculo ni con fórmulas matemáticas, sino como argumentos.

 

“La balanza se va inclinando con el peso de lo probado y la fuerza de las argumentaciones. Las partes harán todo lo que puedan para ocultar, manipular o eliminar la verdad, porque si ésta se constata se resolverá en su contra.

 

“No todo depende de las pruebas, sino de cómo se planteó el caso y de la interpretación que las partes hacen de la norma.

 

“El juez tiene en una mano los hechos (que selecciona y valora) y en otra, los textos legales.

 

“La buena o mala actuación de la autoridad no sólo depende de factores éticos, sino de la sólida formación jurídica.

 

“La independencia del TEPJF y de cada magistrado es fundamental, pues es ajena a otros factores que no sea su propia conciencia.

 

“No se pueden esperar decisiones uniformes, estables o fijas. La resolución también se supedita a cada momento histórico para garantizar la paz social.

 

“La autoridad no es infalible. La decisión última de un órgano colegiado tiene menos posibilidades de error.

 

“Lo inatacable del fallo jurídico del Tribunal es susceptible que ser juzgada por la opinión pública, pero la justicia no es ciega”, concluye.

 

Ojesto conoce las entrañas jurídicas y políticas del TEPJF.

 

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