24-06-2018 08:01:46 AM

65, el número clave

Por Valentín Varillas

 

De acuerdo con el presupuesto electoral del morenovallismo, si en la elección de gobernador de Puebla existe una participación efectiva de por lo menos 65%, la continuidad de este grupo en lo más alto del poder político local está en grave riesgo.

A mayor número de votantes, más alta es la posibilidad de que la mayoría opte por un cambio.

Se trata de una de las consecuencias de haber empatado la elección local con la presidencial de este año.

Históricamente, cuando se trata de elegir al próximo jefe del ejecutivo federal, son más los electores que se dan cita en las urnas.

Otro factor que, sumado al fenómeno López Obrador, le juega en contra al ex gobernador Rafael Moreno Valle.

Y es que, el escenario nacional tampoco favorece a los intereses electorales del poblano.

El puntero en las encuestas representa la opción del cambio político en México, un anhelo de la enorme y contundente mayoría, pero para que este se haga efectivo, se requiere un alto nivel de participación ciudadana.

Hacia allá va el discurso de Andrés Manuel: el fomentar que sus militantes y simpatizantes acudan en masa a convertir en una contundente realidad el escenario que pronostican todas las encuestas serias que se han publicado.

Ese llamado compete directamente a los poblanos.

Nuestro estado es, después de Morelos, la entidad federativa en donde el abanderado de Morena lleva la mayor ventaja en la carrera presidencial.

Siendo uno de los estados que más votos aporta al padrón electoral  nacional, Puebla será fundamental para amarrar el triunfo del Peje y por lo mismo, habrá una motivación real, concreta, efectiva, para que los poblanos salgan a votar de manera masiva y entusiasta.

Tal vez por esto y consientes de que será muy difícil inhibir la participación mayoritaria de los inscritos en el padrón, desde el oficialismo se han lanzado campañas orientadas a fomentar el famoso voto diferenciado.

A la par, estas sirven también como posible justificación de acciones orientadas a la alquimia electoral, sobre todo el día de la jornada.

Por aquello de las malditas dudas.

Esta realidad conlleva un riesgo.

El de la tentación de tratar de inhibir el voto a través del fomento a la violencia y el miedo a acudir a las urnas.

La complicada realidad que vive en el estado en materia de seguridad pública y el embate de grupos de la delincuencia organizada que luchan por controlar la plaza, son el escenario ideal para echar a andar una estrategia de este tipo.

El saldo de lo anterior sería demoledor.

No únicamente en términos políticos, sino sociales.

Una auténtica tragedia.

Imposible saber hasta dónde podría llegar este grupo en caso de que sienta la continuidad amenazada.

Los seis años de Moreno Valle nos enseñaron que son capaces de todo, absolutamente todo, con tal de lograr sus objetivos.

Ojalá no sea el caso.

Hay cosas mucho más importantes que la lucha por el poder y los beneficios que supone gobernar el estado otro sexenio más.

El tejido social poblano, sostenido con auténticos alfileres, no aguantaría algo así.

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