16-11-2019 10:33:34 PM

¿Definirá Elba Esther Puebla?

Por Valentín Varillas

 

Tal y como sucedió en el 2010, Elba Esther Gordillo podría ser el fiel de la balanza en el proceso para elegir al próximo gobernador o gobernadora de Puebla.

Ya sea por acción o bien por omisión, “la maestra” puede hacer mucho para definir el rumbo político que tomará el estado para los próximos años.

Para nadie es un secreto que Gordillo, tiene un acercamiento político concreto con Morena y Andrés Manuel López Obrador, el cual se refleja a través del apoyo de familiares e incondicionales, además del reparto de candidaturas a miembros del magisterio que todavía controla.

Sin embargo, en Puebla y Veracruz, Rafael Moreno Valle y Miguel Ángel Yunes, sus ahijados políticos consentidos, se juegan la continuidad a través de las candidaturas de su esposa e hijo, respectivamente.
Con todo lo que eso implica.

Ambos lo arriesgan todo en sus respectivos estados.

Los dos, enfrentan un escenario de elección cerrada, con un crecimiento exponencial de los candidatos de la izquierda -llevados a las nubes por el “tsunami” López Obrador-, lo que convierte la capacidad de operación de Elba Esther en un valiosísimo activo político.

En los hechos, el factor decisivo para el establecimiento de los maximatos poblano y jarocho.

¿Qué hará Gordillo?

¿Mantenerse firme en sus acuerdos con AMLO y ver perder a “los suyos”?

¿Traicionarlo y jugarle las contras a los candidatos de Morena en esos estados?

¿Pactar el sumar a su favor en lo nacional, a cambio de dejarse ganar en esas entidades?

 

 

Mucho dependerá de cómo se encuentre hoy en día la relación de Elba Esther con Moreno Valle y Yunes.

De cómo se hayan comportado en el proceso de defenestración política y social de “la maestra”.

De qué tanto la hayan ayudado a transitar sus horas más oscuras.

Imposible saberlo a ciencia cierta.

Sin embargo, en el caso de Rafael, en su momento fue evidente el cuidado que tuvo de mantener –a medida de lo posible- intactos sus lazos afectivos y políticos con su aliada más cercana.

Fue Luis Maldonado, amigo personal y cercanísimo de Gordillo, quien recibió la encomienda de visitarla frecuentemente en la Torre Médica de Tepepan, hospital exclusivo para reos de la capital, para estar “permanentemente pendiente de ella”.

Ni Moreno Valle, ni ninguno de sus incondicionales, se sumó al escarnio nacional que se desató alrededor de quien llegó a ser la mujer más poderosa del país, a partir de que fue detenida en el Aeropuerto de Toluca, inmediatamente después de aterrizar en un avión privado que la traía de San Diego, California, aquel 13 de febrero del 2013.

Fueron escrupulosamente cuidadosos -tanto en la forma, como en el fondo-, sabedores de que, en política, los exilios no son eternos y de que, en ese universo paralelo, nadie está realmente muerto.

¿Tendrá presente Elba Esther estos gestos de solidaridad?

¿Qué tanto los valorará?

¿Serán suficientes para garantizar su incondicionalidad y garantizar su victoria, otra vez?

¿Se demostrará que, en política, la historia parece circular y que nos vende la ilusión óptica de que se repiten coyunturas, actores, situaciones; una, otra y otra vez sin que se vea una salida?

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