La sangre llama, los negocios más

Por Alejandro Mondragón

 

“En Puebla, ni te metas, es la instrucción”.

 

Así, con esos modos, el entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, paró en seco la campaña que ya tenía armada contra el sexenio de Rafael Moreno Valle, el líder nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones.

 

Más de 300 expedientes documentados sobre fortunas, pecados y excesos de los lugartenientes del morenovallismo había entregado el sonorense a su operador en Puebla: Julio Scherer Ibarra.

 

Era el compromiso de Beltrones con Blanca Alcalá Ruiz para detener los ataques arteros que recibía en los medios ligados a Moreno Valle y las agresiones a mujeres priistas que operaban a su favor, como Xitalic Ceja.

 

Osorio Chong argumentaba, cuando le pedían una posición federal frente a las agresiones: “Son incidentes que se dan durante una jornada electoral”.

 

 

Scherer ahora opera para López Obrador. Es el coordinador territorial del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

 

Razones tiene Osorio Chong para defender al morenovallismo: desde respaldo a las obras a constructoras ligadas al grupo Hidalgo, hasta sociedades en complejos inmobiliarios en Sonata.

 

“Rafael es un aliado estratégico para el presidente Peña Nieto en la oposición”, siempre alegaba.

 

Osorio Chong siempre paraba cualquier ataque contra el morenovallismo, incluso varias veces operó con el senador con licencia y candidato de Morena a la gubernatura, Luis Miguel Barbosa.

 

De ahí su reclamo de traidor. Si los priistas tienen que censurar los apoyos contra el ex mandatario poblano deberían empezar por Osorio Chong.

 

Se sabe que hay acuerdo para dejar pasar a Martha Érika a la gubernatura, a cambio de la posición al Senado para Juan Carlos Lastiri.

 

Está claro que Osorio Chong y Moreno Valle se reencontrarán en el Senado. Para eso quieren su bloque, al que se sumarán otra aliada como Claudia Ruiz Massieu, tal y como en 2003 cuando formaron la bancada de Elba Esther Gordillo en la Cámara de Diputados Federal.

 

La sangre llama y los negocios más.

 

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