Las colas de la violencia en Puebla la sufren nuestras mujeres

Por Guillermo Alberto Hidalgo Vigueras

 

Qué pena la triste historia de mi querida Puebla, y para repetirla, ahora hasta la suerte nos pega, quien tanto daño hiciera a la seguridad local, Amadeo Lara Terrón y su protector Rivera, esperan regresar a Puebla para dañarla tanto, que quieren ponerla a la altura de su natal Estado de México en materia de inseguridad.

La cosa es, que después de lo desbaratada, o el destrozo de nuestra seguridad que inicio este tipo con aspiraciones a reyecito, el susodicho Terrón, y le siguió en su obra de destrucción quien sabe por qué intereses, el hoy disque flamante empresario de la seguridad privada Alejandro Santizo, los errores nos están alcanzando y perjudicando a nuestras mujeres, ancianas, niñas y a todos en general, pero seguramente, siendo estos parte de la mano que mecen la cuna, intentando magnificar las declaraciones que se hacen por las autoridades de Seguridad en el municipio de Puebla Capital, sobre todo por la llamada “temporada electoral” donde todos enlodan a todos pero nadie propone nada. Me explico:

A razón de que en los últimos días, una vez más, tenemos una mujer de nuestra comunidad como víctima de la inseguridad que estas personas nos dejaron, inseguridad que jamás conocieron ellos, con el número de escoltas que utilizaban para sí y sus familias, en ésta ocasión, afortunadamente y aunque gravemente lastimada, la alumna de la Universidad Iberoamericana campus Puebla, Irlanda Nava, fue víctima de asalto, intento de violación y si me apuran mucho también intento de homicidio, que no se perfecciono, por que el agresor seguramente pensó que ya había ultimado a su víctima.

Con una multitud enardecida de la población universitaria, con maestros que en parte apoyaban a sus alumnos, y un rector indeciso y asustado, que al final de cuentas tuvo que salir a apoyar a su comunidad, ya que, a decir de algunos integrantes de la prestigiada institución, éste no se decidía, no sabía que hacer, en fin, se apostaron en las afueras de la Universidad, parando el tránsito para exigir su seguridad, pero de alguna manera sin dañar del todo el derecho de paso de los conductores.

Lo que me lleva a dos puntos, el primero; es decir, de nueva cuenta “Odio decir… ¡te lo dije!… pero se los dije, ya en una de nuestras colaboraciones en los diversos medios que nos apoyan con su espacio, se habló entonces de la necesidad de que los directivos de las instituciones universitarias, tuvieran una reacción adecuada para apoyar al crecimiento y protección de su universo estudiantil, preparándolos, no solo para la lucha profesional que bien lo hacen, sino hoy por hoy, para que aprenden que afuera en la calle, las cosas ya no son iguales, ya no son como antes, pero a ese llamado no existió ninguna respuesta, aparte de cobrar colegiaturas las que lo hacen…nada.

Ya en el año pasado cuando escribimos acerca de la innecesaria muerte de la compañera universitaria, Mariana Fuentes Soto, comentábamos que fue una mujer mexicana, estudiante de la Benemérita como muchas, que solamente aspiraban a mejorar cada día, a superarse a cada momento y a vivir en una comunidad segura todo el tiempo, ya no estará más con nosotros, ya no la verán reír ni enojarse sus compañeros, y sobre todo, ya no llenara en casa de su familia, el lugar que siempre estaba para ella preparada, porque la asesinaron manos cobardes, que no se conforman con robar, sino que además, ahora se llevan la vida de sus víctimas sin importarles nada.

Qué pena, como dijera León Felipe, “que todo sea igual y de la misma manera”, sin embargo, habemos personas preocupadas, poblanos de corazón, mexicanos de tiempo completo, de cuerpo y alma, que, habiendo nacido en este bello estado, o sin haber sido así, nos sentimos endeudados con la entidad, con esta ciudad sagrada que tanto nos da y no pide nada.

Habemos policías y verdaderos especialistas dentro del terruño y fuera de él, que nos ofrecemos de corazón para apoyar al estudiantado y a la ciudadanía en general de nuestra patria chica y a todo el que nos lo solicite para hacerles programas, enseñarles a cuidarse, aprender cómo se cuidan los que saben, y tratar, hasta donde sea posible, que no les pase nada, a ellos que “no” son nuestro futuro de México, sino nuestra realidad más actualizada. (palabras más o menos es como recuerdo que lo escribí.)

El segundo punto, es el circo que se ha hecho con las declaraciones del Secretario Manuel Alonso del Municipio de Puebla Capital, en donde es atacado por haber dicho la verdad, “desafortunadas declaraciones” alguien me comentaba, pero no pienso que sea desafortunado decir lo que marca la ley, cuestión de leer el ordenamiento penal respectivo del Estado en el tema en lo particular.

La otra, es seguir con cortinas de humo como lo hicieron los arriba mencionados y también en el orden estatal para llevarnos al brete donde ahora nos encontramos. No se trata de que nuestras ciudadanas y ciudadanos, de que nuestros hijos y hermanos se queden desprotegidos, pero tampoco se trata de que se vuelvan proclives a ser victimizados por no saber reaccionar de manera adecuada, mejor, hay que cuidarlos, hay que prevenirlos hay que prepararlos.

Hoy por hoy tenemos Mandos Poblanos que conocen Puebla, no que solo lo son porque por que el azar los hizo nacer en nuestra región, y en cuanto les convino, se fueron a otro lugar, son poblanos de tiempo completo, aquí nacieron y aquí se quedarán, los pueden ver en las calles, a sus familias igual, nuestros policías los conocen y bien que saben su historial, personal con compromiso por trabajar por nuestra región, por nuestra entidad.

Cuál es el error de mencionar directamente un delito cuando así se debe de llamar, las circunstancias son muchas, pero no debemos engañar a nadie, no debemos a nadie sorprender, no debemos hacer cosas para que los pongamos en circunstancias de desventaja.

¿Quién dijo que queremos una región parecida a la usanza del viejo Oeste?, ya ellos (los que se fueron) algo sabían, y bien que prepararon el terreno desmembrando nuestras policías, y con tal cinismo, que ahora sin estar viviendo aquí, con el viejo truco de tener una casa abierta en la región, (que no en Puebla Capital) hasta como regidores se quieren servir, en una de esas también regresan Lázaro y Gilberto.

Mejor atendamos a nuestros jóvenes, estemos cerca de ellos, hagamos inteligencia ciudadana, ya Jesús Martínez Garnelo en su libro denominado “Seguridad Pública Nacional” de editorial Porrúa en su primera edición de 1999 en el Capítulo IV “La Seguridad Pública Nacional como política Alternativa Criminológica” p146, mencionaba la necesidad de programas serios de Prevención, de Información, por que como lo menciona el autor “una sociedad bien informada, es una sociedad que está siempre atenta, alerta y por supuesto PROTEGIENDOSE”

Lo que hay que hacer es unirnos, trabajar juntos, que no se nos cuelen forasteros que vienen por lo que les faltó, que atendamos a nuestra comunidad poblana que tanto lo necesita, que nuestros candidatos debatan, pero como debe de ser, proponiendo y defendiendo ideas en favor de la población, que no se dejen engañar con tipos fracasados que en sus tierras nada son y caro se venden, o que aquí hicieron nombre y se extrapolaron a otros lados sin saber nada de sus trabajos.

Cuidemos a nuestra población, a nuestras mujeres, hombres niños y ancianos, cuidemos a nuestros estudiantes que son la esperanza de un cambio real y funcional

Queremos, necesitamos, exigimos jóvenes estudiantes que luchen por sus ideales, que trabajen por su tierra, que progresen por su familia, que sean críticos, pero aportantes, que crezcan por ellos mismos y que sean como lo son ahora, el orgullo de su tierra, de Puebla y de México…

“Pero los queremos vivos”

¿O no?

Juzgue usted.

 

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