20-06-2018 12:12:37 PM

La ruta electoral

Por Jesús Manuel Hernández

 

El asesinato del aspirante a candidato por MORENA a la presidencia municipal de Santa Clara Ocoyucan, Aarón Varela, ha vuelto los ojos al tema de la violencia en los procesos electorales de Puebla, una entidad donde las confrontaciones con grupos armados y violentos ha sido la constante de los últimos ocho años ante la complacencia de un gobierno más preocupado por sus proyectos nacionales que por crear y mantener la gobernabilidad en la entidad.

Ocoyucan es el municipio donde se aplicó la #LeyBala por el gobernador Rafael Moreno Valle en las inmediaciones de Chalchihuapan con el saldo de un niño, José Luis Tehuatlíe, asesinado por la bala de goma de un policía bajo el mando de Facundo Rosas, ligado al tema del robo de combustible.

Ocoyucan está también en la mira de los desarrolladores inmobiliarios, protegidos por Moreno Valle: a Varela se le identificaba como contrario al grupo de Antorcha Campesina y por demás está decir que la Fiscalía General del Estado vuelve a mostrar su ineficiencia en la propuesta para resolver el caso.

La coalición “Por México al Frente” puso su granito de arena en la percepción de la violencia que manche el proceso electoral; en boca de Diego Fernández y en defensa de la persecución de su candidato, se especuló con que la única manera de detener a Ricardo Anaya es “matándolo”.

Más concretamente en Puebla, los observadores han identificado el llamado “corredor electoral” del centro del estado como el escenario donde podría darse la influencia del dinero originado en el robo de combustible, el llamado huachicol, y al mismo tiempo la confrontación del crimen organizado por controlar la zona y ofertarla los candidatos afines que continúen protegiéndolos.

El “corredor electoral” representa un buen número de electores que pueden inclinar la balanza para los candidatos en juego. Los municipios que se anotan en el robo de combustible, también son productores de cientos de miles de votos.

Desde San Martín Texmelucan, pasando por la zona norte de la Ciudad de Puebla, Acajete, Acatzingo, Amozoc, Tepeaca, Quecholac, Tecamachalco, Palmarito, Palmar de Bravo, la influencia se extiende a Esperanza, Ciudad Serdán, Tlachichuca, Miahuatlán y Tehuacán.

En esta región los partidos políticos no sólo medirán fuerzas con sus candidatos, también deberán exigir que la imagen de los representantes esté limpia del tema del huachicol.

Sería lamentable que la ruta electoral fuera dominada por la ruta del huachicol.

O por lo menos, así me lo parece.

 

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