20-06-2018 12:12:26 PM

Aréchiga, el topo de Morena

Por Valentín Varillas

 

Un infiltrado del morenovallismo “competirá”, bajo las siglas de Morena por la diputación federal por el distrito 9 con cabecera en la ciudad de Puebla.

Guillermo Aréchiga, en el papel, buscará un escaño en la próxima legislatura de la Cámara Baja nacional, enfrentándose a uno de los consentidos del actual grupo en el poder: Jorge Aguilar Chedraui.

El tema, no resiste el menor análisis y es de una obviedad que espanta.

Y es que, en realidad, no hay disputa ni rompimiento, al contrario: se trata de un convenenciero amarre de beneficio mutuo.

Aguilar Chedraui y Aréchiga Santamaría no solo son amigos; llevan años y años de complicidad política y eso genera lazos que al final resultan irrompibles.

A los dos los une el madrinazgo político de Elba Esther Gordillo, gracias al que llegaron a ocupar posiciones importantes en el ISSSTE.

Jorge, como delegado en Puebla y Guillermo como encargado nacional de la supervisión de las delegaciones.

Ambos, hicieron mancuerna para hacer de todo y justificarlo documentalmente a través de una sofisticada alquimia.

En lo que a los proyectos políticos de Aguilar Chedraui se refiere, Aréchiga ha estado siempre ahí, apoyándolos.

Muy cuidadoso de no romper la institucionalidad, el ex líder magisterial ha puesto siempre a disposición de su amigo, su muy amplia y efectiva capacidad de operación electoral.

Así fue en el 2013, durante el proceso interno de selección del candidato de Moreno Valle a la alcaldía.

Jorge buscó con todo la nominación, pero al final tuvo que doblar las manos y sumarse, en apariencia, al proyecto de Tony Gali.

El día más difícil de su vida, en sus propias palabras, fue aquella comida de cumpleaños que sirvió como evento de destape del hoy gobernador poblano.

Aréchiga fue fundamental también para que Aguilar Chedraui pudiera cobrar sin problemas su premio de consolación y alzarse con la victoria en el distrito 15 local, con cabecera en Puebla capital.

Recientemente, Guillemo y Jorge acordaron apoyo mutuo e incondicional, una vez que Aguilar Chedraui sentía que tenía amarrada, por fin, la candidatura al gobierno municipal.

Aréchiga no traga lumbre, ni mucho menos.

El tan cacareado rompimiento de Elba Esther y Moreno Valle, en el remoto caso de que fuera real, no anula un pasado común que resultó muy rentable en lo político.

La elección del 2010 y todas las acciones que llevaron a cabo de manera conjunta, Guillermo Aréchiga y Rafael, para derrotar al marinismo, los ligan prácticamente de por vida.

Y es que, el primero recibió directamente de Elba Esther Gordillo la encomienda de hacerse responsable de maximizar los recursos humanos y materiales que el sindicato destinaría para hacer ganar a su entonces candidato.

Las cuentas que “el profe” entregó no pudieron ser mejores.

La estructura funcionó con la misma precisión quirúrgica con la que las instancias gubernamentales operaron alguna vez a favor de los intereses de los llamados candidatos oficiales.

Dos meses antes de la elección, Aréchiga tomo como búnker el hotel Presidente Intercontinental y desde ahí, diseñó la estrategia de operación electoral a implementar el día de la elección.

Prácticamente todos los días se le podía ver en la cafetería de ese lugar recibiendo gente del magisterio, en su mayoría proveniente de otros estados, revisando cifras, pero sobre todo, analizando el perfil de quienes se quedarían al final con cargos importantes en el ejército docente que se formó en Puebla.

Un factor fundamental para el triunfo de RMV, fue la manera en la cual se gastaron los millonarios recursos económicos que el sindicato más grande de Latinoamérica destino para hacer ganar a la alianza opositora en Puebla.

Los números siempre cuadraron y Guillermo supo mantenerse ajeno a la tentación de desviar para otros fines el dinero empleado para garantizar que la estructura magisterial diera los resultados esperados.

Sobre todo, en lo que a operación se refiere el día de la elección.

Sobra decir que estos recursos llegaron en su mayoría en efectivo y fueron trasladados hasta aquí utilizando métodos muy poco ortodoxos, pero sin duda muy efectivos.

¿Cómo ve?

En este contexto y bajo estas premisas ¿cree realmente que hoy vayan a convertirse en enemigos?

Se saben mucho, se conocen un sinfín de actos inconfesables, así que es normal que surjan las inevitables dudas.

El pronóstico más viable es que al final, Guillermo Aréchiga asumirá su papel histórico y servirá de comparsa para validar un nuevo triunfo del morenovallimso en Puebla.

 

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