23-06-2018 11:01:39 AM

El silencio de los sacrificados

Por Alejandro Mondragón

 

Primero los obligó a crucificar mediáticamente a Eduardo Rivera Pérez, todos echaron fuego a la hoguera, pero ahora los suyos deben tragar sapos sin hacer gestos para respaldar al ex alcalde de Puebla en su proyecto por repetir en la capital.

 

Es el silencio de los sacrificados, quienes son instruidos para callar y obedecer, sin importar nada más que el pragmatismo de retener el poder.

 

Ya después se encargarán de Rivera y su grupo, pero hoy lo necesitan para sumar votos ante el crecimiento exponencial de Morena que amenaza con irrumpir en Casa Puebla.

 

Qué pueden argumentar los morenovallistas para decirle a los poblanos que aquel delincuente que señalaban y querían en la cárcel, requiere su voto.

Es el fin que justifica los medios. No es raro que ni los duros del morenovallismo hayan protestado, porque todos hoy gozan de fortuna al amparo de su jefe.

 

Por eso, todos agachan la cabeza y acatarán su respaldo a Rivera, porque en juego está el proyecto a la gubernatura de Martha Érika Alonso y la postulación de Tony Gali hijo como candidato a senador.

 

Retener Casa Puebla bien vale exhibir la falta de dignidad de los morenovallistas que se habían lanzado con todo contra Rivera.

 

Jorge Aguilar Chedraui ya hasta repartía regidurías y candidaturas a diputados locales. Se sentía la única carta del grupo, pero su jefe prefirió su sacrificio para aliarse con su peor enemigo. Vaya, vaya.

 

Mal hará Eduardo si les cree, pero la suya es una victoria, porque su postulación a la alcaldía es la exoneración de la demanda en su contra por parte del Congreso por presuntos malos manejos.

 

En política, señores y señoras morenovallistas, no hay sorpresas, solo sorprendidos.

 

 

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