23-06-2018 11:14:06 AM

Puebla 2018 (reitero): cambio o Maximato

Por Rodolfo Rivera Pacheco

Finalmente las piezas se están acomodando en el tablero político de Puebla para la gran contienda de este año. Y al parecer en mucho se va a resumir a un escenario: Cambio de grupo de poder y gobierno o la entronización de una dinastía gobernante, de un Maximato morenovallista que detentaría otros 6 años todos los ámbitos de autoridad en el Estado.

Así de simple.

Veamos a las piezas del tablero.

En el grupo en el poder (PAN morenovallista) ha sido muy difícil la digestión de los últimos acontecimientos. Ricardo Anaya le arrebató a la mala (o no, pero al final el resultado fue el mismo) la candidatura presidencial a Rafael Moreno Valle, que había ilusionado a decenas de sus cercanos. Ciertamente Rafael nunca fue el mejor precandidato, pero en Puebla sus admiradores y aduladores se cegaron y vieron en él a un personaje inmaculado y todopoderoso que lograría tenazmente la nominación tarde o temprano.

Pues no pudo. Muchos lo repetimos hasta el cansancio. No era lo mismo Puebla que todo el país. No son lo mismo los poblanos que el resto de los mexicanos.

Y cuando finalmente aceptó la realidad, Moreno Valle se ha dedicado a negociar lo mejor posible el futuro de él y su grupo. Y no es otra cosa que perder el menor poder posible. Control de daños le llaman.

Desde luego el rencor hacia Anaya y su grupo no desparecerá en años, pero lo disfrazará lo mejor que pueda, a base de negociaciones que mucho huelen a traiciones soterradas cuando llegue el momento.

No hace falta ser genio para saber que Moreno Valle quedó sumamente molesto con la nominación de Ricardo Anaya y que seguramente hará todo lo posible porque no le vaya bien en su aventura presidencial. Prometerá que Puebla sí le dará votos al joven queretano, pero la verdad es que todos vemos al ex Gobernador mucho más cercano al priísta Meade que al panista Anaya. No sé cómo lo logre (dar votos a su esposa pero no a Anaya) pero lo intentará y en el resto del país también con sus muchos amigos y operadores. Quién sabe si lo logre.

Lo que sí es una realidad es que la negociación para aceptar su declinación presidencial fue que Martha Erika Alonso sea la candidata a Gobernador. Así lo preparó (la candidatura de su esposa) desde el inicio de su sexenio. Yo no lo creía entonces pero quien me lo dijo me aseguraba que había esa promesa desde el principio del matrimonio. No lo sé. Pero hoy es una realidad esa candidatura.

Pero la verdad no sé si le alcance para ganar. Las aventuras de lanzar a esposas no le han salido bien a ningún gobernante en México. Quizás en otros países (Argentina con los Kirchner), pero en México la gente ha aborrecido esos proyectos políticos conyugales.

La gente lo rechaza en TODAS las mediciones que andamos haciendo los encuestadores. Lo sé, lo saben, lo sabemos.

Además, la señora de Moreno Valle no ha contendido jamás para ningún cargo. Nunca se ha enfrentado a ambientes que no fueran cómodos y controlados. Nunca ha debatido ni ha manejado situaciones adversas frente a medios y contrincantes. Pocas veces ha dado discursos masivos y en algunos ha cometido serios errores (cuando le dijo guapo pero menso a Peña Nieto, lo que le provocó una fuerte reprimenda de su cónyuge).

Espero con curiosidad un debate entre Martha Erika contra quizás un Dóger, un Barbosa y a la mejor hasta un Enrique Cárdenas, vapuleándola y echándole en cara los excesos de su marido. ¿Podrá salir airosa de ese enfrentamiento en el que se juega el futuro político del Estado? ¿Habrá camaradería y respeto de los otros hacia la esposa del que insultó y ninguneó a medio mundo?

Ya veremos. Pero reitero. El proyecto conyugal no tiene la victoria asegurada. Los poblanos deberán tomar la decisión de cambiar o seguir con el morenovallismo en el poder. Cambio o Maximato por 6 años más (¿o más de 6 años?… puffff).

Y solo para terminar este tema, Rafael Moreno Valle NO terminó bien calificado por la ciudadanía. Hay rechazo hacia su grupo y sus excesos en no pocas regiones del Estado, y en la capital tampoco es ya una fuerza arrasadora el morenovallismo. Neta… lo sé, lo saben, lo sabemos.

Obviamente, le gente deberá tener opciones de peso para decidir cambiar al morenovallismo y los partidos paleros que acompañarán al PAN en la próxima elección.

Y ahí tendrán que ver mucho los candidatos, las campañas y las estrategias.

¿Le alcanza al PRI con un muy buen candidato, aún con todo su desprestigio nacional? ¿Los poblanos prefieren que regrese el PRI a que siga el morenovallismo? ¿O se negoció Puebla y Meade dejará que gane el morenovallismo a cambio de que le de votos a él y gane en el país sumando todos los Estados, aún con todo el riesgo que corre de que no ocurra así en el nuestro? ¿Hasta dónde llegó y hasta dónde alcanzará la negociación? ¿Javier Lozano realmente se alejó del morenovallismo para ser ahora hasta el vocero de Meade como parte de la negociación? ¿Aceptarán los priístas ese hipotético escenario de perder una vez más ante una negociación en la que no tuvieron opinión?

¿O MORENA arrasará a PRI y a morenovallismo, a ambos, porque la gente ya se cansó y quiere efectivamente un grupo diferente en el poder en Puebla… aunque ese grupo esté lleno de ex priístas, ex perredistas y ex morenovallistas? Paradojas de la vida, MORENA puede ganar Puebla, con un nutrido grupo de políticos que… no eran de MORENA.

Y finalmente. ¿La negociación de Moreno Valle con Anaya alcanzó para la candidatura de Martha Erika pero nada más? ¿Diputados y Senadores los pondrá Anaya y nadie más como ya se vio este fin de semana en su Consejo Nacional? ¿Lalo Rivera entró en la negociación y será candidato a Alcalde nuevamente como todo parece indicar? ¿Le alcanza al PAN y Anaya para ganar, aún cuando a nivel nacional la verdad es que el joven queretano no entusiasma más que a los que de por sí iban a votar por el PAN?

Preguntas y más preguntas. Pero en muy poco tiempo tendremos respuestas y más respuestas.

Es cuanto hasta hoy.

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