19-06-2018 01:25:40 AM

2018… Aquí vamos otra vez

Por Rodolfo Rivera Pacheco

 

Regresando del receso decembrino, agradezco a los cuatro que a veces me leen, el que lo sigan haciendo este año que comienza formalmente hoy, aunque desde la semana pasada hubo algunos escarceos periodísticos de inicios de 2018.

Y bueno, el tema obligado de aquí a julio –y quizás el resto del año por lo que se avecina después de la elección- es y será el proceso electoral federal y estatal inédito que viviremos los poblanos este histórico 2018.

 

LA PROBLEMÁTICA ELECCIÓN.

Ya lo hemos repetido mucho: En Puebla elegiremos todo. Los votantes tendrán seis papeletas distintas y tendrán que sufragar por seis cargos y al menos cinco o seis opciones para cada uno de ellos, con todo lo que ello implica. Confusión de los funcionarios de casilla al entregar dichas boletas, confusión de los electores al estampar su voto, demasiados candidatos… y al final de la jornada, no tengo idea del relajo en cada casilla para el conteo de los sufragios por alianza en algunos casos, pero por partido en otros y hasta por candidatos comunes en algunos más.

Si de por sí hay problemas y lentitud en el conteo de votos en las casillas en una elección normal… no quiero imaginar la hora en que estarán terminando esta ocasión la contabilidad en cada urna, conociendo la poca preparación cuando no de plano ineptitud de no pocos funcionarios electorales.

El homologar el calendario electoral federal con el estatal sonaba muy bonito… pero todos sabemos que también se hizo en Puebla con criterios de conveniencia partidista, a sabiendas del caos que puede convertirse la jornada. Espero equivocarme, en serio.

Con respecto a las tendencias pre-electorales no hay mucho qué decir todavía y repito lo mismo con lo que terminé el año pasado: Realmente hay incertidumbre por quién pueda ganar finalmente, tanto en el ámbito federal como en los cargos estatales, en los que se distinguen mucho las preferencias, dependiendo el Municipio o las regiones del Estado.

Vemos un poquito lo que pasa en este sentido, y que fue el tema pendiente cuando terminó 2017.

 

 

EL FRENTE DEL PAN Y SU VERDAD EN PUEBLA.

En el PAN y su Frente con PRD y MC, en el tema federal ya no hay duda alguna: El candidato es Ricardo Anaya y se logró imponer a la buena o a la mala a Rafael Moreno Valle, quien ha permanecido en un sepulcral silencio desde diciembre. No hace falta ser genio para saber que su coraje fue monumental y que ha estado rumiando su venganza a manera de negociación desde entonces.

Anaya es el candidato y tiene buenas puntadas y es buen polemista… pero también cae mal en muchos sectores y sus actitudes sobradas lo hacen ver pesado aún entre no pocos panistas, que nunca aceptaron que Margarita Zavala no fuera la abanderada.

En Puebla las especulaciones son muchas y ni los mismos morenovallistas saben qué pasará finalmente y cada día esperan señales que les aclaren el futuro. Con toda seguridad Moreno Valle exigió que la candidata al Gobierno en Puebla sea su esposa Martha Erika y también seguramente pide todas las demás candidaturas. Pero nadie sabe si Anaya cederá todo lo que le pida el poblano, conociéndolo (ambos).

Martha Erika Alonso será la candidata del Frente en Puebla, pues de hecho ya renunció a su cargo partidista. Todos lo sabíamos ya desde hace tiempo (yo lo escribí desde hace más de dos años y me tacharon de orate): El plan de dejar una dinastía morenovallista reinante jamás se le quita ni quitará de la cabeza al ex Gobernador. Yo creo que es un exceso y que esa candidatura es más que vulnerable (la gente lo rechaza en TODAS las mediciones), pero todos conocemos que es el estilo de la casa… los excesos.

La esposa de Rafael Moreno Valle será candidata del PAN y paleros en Puebla, pero eso no quiere decir que sea la próxima Gobernadora. Falta un pequeño detalle que se llama elecciones.

Y sí, el morenovallismo tiene dinero y más dinero para “operar” (vulgo = comprar votos de mil maneras), pero la gente ya lo sabe y no necesariamente obedecerá a esa estrategia. Hay hartazgo por la actual clase política y las otras opciones partidistas también se jugarán la vida para revertir la operación morenovallista: El PRI tiene el gobierno federal y también quiere votos para su candidato a la Presidencia y MORENA ya sabemos qué fuerza está cobrando en todos lados.

No. No ha ganado Martha Erika Alonso. Falta mucho y faltan muchas cosas por ocurrir.

 

MEADE Y EL PRI… ¿REVERTIRÁN TENDENCIAS?

En el PRI también ya hay candidato presidencial. José Antonio Meade logró la nominación apoyado por el grupo que maneja la economía de México desde hace treinta años. Sin duda es el hombre mejor preparado y con mejor currículum de todos los candidatos y seguramente sería un extraordinario Presidente en cuanto a conocimiento de la realidad. Pues sí, pero falta que entusiasme a la gente a que vote por él, en el entendido de que el acto de votar es más emocional que racional y que a la gente le encanta la diatriba y ocurrencias más que los datos y las clases de Economía.

Y hasta ahora no hemos visto que Meade despierte euforia. Desde luego hoy solo hay una campaña dirigida a los miembros de su partido, donde transitó sin mayores contratiempos la candidatura, tampoco hay que exagerar que “no levanta”. Veremos si ya en campaña realmente anima Meade a la población.

Por supuesto, hay quien me asegura (analistas nacionales, no tarugos) que sí ganará y que los planes y negociaciones de la élite económica internacional lo respaldan y que jamás permitirán que López Obrador gane. Pues sí, pero… a ver qué opina la gente en las urnas. Neta, pronóstico reservado.

Y en Puebla en el PRI han esperado pacientemente la nominación principal, o sea la candidatura a Gobernador. No hay ya más, o es Enrique Dóger o es Jorge Estefan Chidiac, y ya lejano Juan Carlos Lastiri, quien evidentemente bajó su actividad ya. Desde luego habrá enojados y resentidos, siempre los hay y habrá. Pero si manejan con inteligencia las negociaciones y a todos les toca una tajada del pastel (candidaturas, pues), creo que pueden transitar y evitar los choques que irremediablemente los ha llevado a perder las últimas elecciones. ¿Lo habrán entendido ya?

¿Puede ganar el PRI en Puebla aún con su notable desprestigio nacional? Bueno, eso lo veremos. Pero de que la gente en Puebla quiere un cambio, de que el morenovallismo ya no es la fuerza arrasadora del 2010, de que la gente rechaza el Maximato, de que muchos extrañan gobiernos del PRI que apoyaban a Municipios pobres, de que un candidato fuerte e inteligente priísta sí puede ganar… todo es un hecho.

Y a lo anterior hay que sumar a los candidatos a Diputaciones y Alcaldías que puedan ayudar a los candidatos mayores. En serio, en muchos Municipios del Estado las cosas no están mal para el PRI, ante la ineficiencia y corrupción de no pocos Alcaldes panistas-perredistas. Lo sé, lo saben… lo sabemos.

 

MORENA Y AMLO… ¿LO LOGRARÁN ESTAVEZ?

Finalmente… MORENA. Desde hace diez años sabíamos que el candidato es y será siempre Andrés Manuel López Obrador, por más que jure y perjure que ahora sí se va ir a La Chingada.

Lidera las encuestas hoy, sí. Pero las tendencias ya no son las mismas que cuando no había candidatos de los otros partidos o alianzas. Ya se acortaron las distancias y no hay campaña aún. Las encuestas serias le dan una ventaja ya de menos de 10 puntos sobre Meade y algo más sobre Anaya.

Y aún con todo muchísima gente lo ve como la única opción del cambio y tiene un ejército de partidarios que dan la vida por él y que no aceptan ni críticas ni posiciones contrarias (pobre de aquel que diga algo en contra o no esté de acuerdo con AMLO, para que sea destrozado en redes sociales, donde el fundamentalismo pejista ya es intransigente). Todos son malos, menos el tabasqueño. Vaya, ya desde ahora están seguros de que habrá fraude y jamás aceptarán que su candidato pierda, y menos si es por menos de tres o dos puntos porcentuales, escenario que perfectamente puede ocurrir.

López Obrador no cambia ni cambiará su estrategia. Sabe que lo que le gusta a su gente es la crítica, el sarcasmo y ataques anti PRIAN, las ocurrencias y los recorridos por zonas donde es muy querido. Pero eso no le trae más votos, sólo asegura los que ya tiene.

¿Le alcanzará esta vez para mantener su ventaja que ahora tiene y ganar finalmente la elección presidencial?

No lo sé. Si hoy fuera la elección ganaría por más de 5 puntos porcentuales. Pero faltan seis meses y toda la campaña… y toda la estrategia de PRI y PAN en su contra y evitar que sea Presidente.

Eso sí, si perdiera por menos de 5 puntos porcentuales, no sé cómo va a gobernar quien gane –Meade o Anaya-, cuando seguramente la Ciudad de México y muchas otras del país, sean paralizadas por sus partidarios, incluidos aeropuerto, autopistas, bancos y un largo etcétera. Será muy difícil que lo acepten esta vez, por más que verdaderamente haya perdido. También aquí ojalá me equivoque.

Y en Puebla… efectivamente López Obrador lidera las mediciones presidenciales, pero habrá que ver detenidamente si eso ocurre con las preferencias para Gobernador, en el caso del candidato Luis Miguel Barbosa. ¿Arrastrará López Obrador a todos sus candidatos y los hará ganar en automático?

No lo sabemos. Reitero, las tendencias en Municipios y Distritos varía mucho en el Estado de Puebla. Si en MORENA insisten en lanzar desconocidos por muy históricos que sean… claro que pueden perder.

 

INDEPENDIENTES, ENCUESTAS Y REDES.

Y ahora sí ya para terminar.

¿Habrá independientes en las boletas electorales?

Muy probablemente sí. En algunos Municipios y Distritos algunos se colarán. Para Gobernador solo hay tres aspirantes: Enrique Cárdenas, Jorge Morales Aldúcin y un desconocido. No sé si logren las firmas, que son muchas y solo tienen un mes.

Ojalá haya alguno, para que le ponga más sabor a la contienda, aunque dudo realmente que pueda ganar. La gente necesita conocer a los personajes que contienden (y no solo que éstos sean personas de buenas intenciones), algo que no han terminado de entender muchos.

Y bueno… nosotros seguiremos midiendo. Realmente agradezco a todos los políticos (de todos los partidos y de varios Estados) la confianza que tienen en nuestro trabajo (del BEAP, pues). Siempre nos repiten que somos los únicos que les decimos siempre la verdad. Pero eso no es ninguna gracia… es nuestro trabajo.

Los encuestadores profesionales simplemente medimos la realidad y se la mostramos a los políticos, aunque a veces no sea la que ellos quisieran. Las interpretaciones tendenciosas y críticas vienen de los medios (casi siempre con simpatías partidistas) y periodistas que ahora son los expertos en análisis estadístico… y desde luego de los que salen bajos en preferencias. Normal.

Por cierto, en el BEAP además de andar levantando Encuestas en campo, las únicas certeras para medir preferencias pre-electorales reales, ahora también estamos haciendo experimentos para pulsar la opinión pública en internet y redes sociales. Ya hay cada día más usuarios de redes y con buenas muestras (no a lo loco), necesariamente se empieza a marcar tendencias en cuanto a preferencias partidistas.

Esperen y participen en nuestros ejercicios twitteros y facebookeros.

Pues sí. Aquí vamos otra vez. Con mucho entusiasmo, como toda la vida.

 

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