18-06-2018 02:00:14 PM

Cadena de favores

Por Valentín Varillas

 

Voluntaria o involuntariamente, Margarita Zavala le ha dado al presidente Peña y su grupo un enorme regalo en la coyuntura electoral de la presidencial del próximo año: vida.

Aunque pareciera que el priismo entrará a la elección conectado a un respirador artificial, la salida de Margarita de Acción Nacional, además de fragmentar al partido en su núcleo, le ofrece al electorado opositor una opción más –fuerte y sólida- que dividirá el voto anti-PRI.

Lo anterior, en el contexto del posicionamiento y potencial de crecimiento que ha tenido Andrés Manuel López Obrador, al momento de definir ganadores y perdedores, puede ser oro molido.

Es verdad que el perfil de Zavala no cuadraba para encabezar un Frente Ciudadano del que forman parte partidos políticos que en el 2006 apoyaron la candidatura presidencial de AMLO y enfrentaron a Felipe Calderón, su cónyuge, a quienes consideraron todo su sexenio como un presidente espurio.

Sin embrago, se trataba de la panista mejor posicionada –por mucho- entre los aspirantes a la candidatura blanquiazul y la que en teoría maximizaría el número de votos de ese partido.

Nada más por eso tendría que haber sido la favorita para amarrar la candidatura del Frente.

 

Ahora, esta alianza de partidos tendrá que buscar personalidad propia y un candidato que resulte coherente con ella.

Anaya, el enemigo a rabiar de Los Pinos y su obsesión de imponerse a través de procesos internos cuidados, operados por quienes controlan el organigrama partidista y que simulan una democracia interna que en realidad no existe.

Moreno Valle y su elección abierta, en donde puede echar mano de una estructura propia, paralela a la del partido, que sabe cómo dar resultados a su favor y que cuenta con recursos ilimitados para su operación.

Y por último Miguel Mancera, quien ve desesperado cómo sus bonos políticos caen en picada porque la capital simplemente se le salió de control.

Ahí está el menú.

Parece no haber más.

Viendo lo anterior, bajo la lógica de los intereses electorales de Los Pinos se valora aún más la ruptura de Zavala con Acción Nacional.

No es el primer “favor” político real que se da en las relaciones Peña-Calderón.

El grupo que llevó nuevamente al PRI a Los Pinos, el salinista, tiene también un pasado de amarres y negociaciones políticas de altísimos vuelos con el calderonismo.

Vicente Fox, salinista de hueso colorado, fue fundamental en la operación del fraude electoral que llevó a Calderón a la presidencia en el 2006 en agravio de López Obrador.

El PRI -según Álvaro Delgado en el prólogo de su libro El Amasiato- habría aportado 200 mil votos de sus miembros, para cerrar la elección de tal manera que se resolviera en tribunales, en donde la influencia del presidente en turno tiene un peso específico fundamental.

La permanencia a sangre y fuego del PAN en el poder, generó una nueva factura a pagarse seis años después.

Calderón abandonó a Josefina Vázquez Mota y sumó desde la presidencia apoyos fundamentales para la campaña de Peña Nieto.

Empresarios, medios de comunicación, sindicatos oficialistas como el magisterial y hasta operadores incondicionales del panista, abonaron al regreso del tricolor a lo más alto del poder político nacional.

Hoy, que parecía perdido todo para el PRI, se abre una pequeña ventana de oportunidad.

Con un candidato que minimice los negativos y que sea bien visto por otras fuerzas políticas, sumado la capacidad de operación electoral y de recursos del gobierno federal y a la aparición de propuestas independientes que pulvericen el voto antisistema, la opción priista puede llegar a ser competitiva.

Más allá de quien resulte ganador, lo cierto es que, como nunca, al próximo presidente lo elegirá la mayor de las minorías.

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