20-06-2018 10:12:42 PM

El nuevo despertar social

Por Valentín Varillas

 

Hay una coincidencia analítica histórica que se centra en el hecho de que, a partir del sismo del 85 en México nació el concepto de sociedad civil y por lo tanto, el principio del fin del régimen de partido único que se concretaría 15 años después.

Otra semilla importante se ha plantado a partir del terremoto del mismo día, pero de 2017: la del repudio a la corrupción.

Otra vez, la ciudadanía se caracterizó por su solidaridad y ganas de apoyo.

Como nunca, la ayuda llegó masivamente a los diferentes centros de acopio para aliviar apenas en algo, la situación de emergencia que viven miles de connacionales y otra vez, los diferentes gobiernos e instancias oficiales fueron la mancha negra en hojas de papel limpísimas, que narraban notables actos de heroísmo.

El intento de lucro político se hizo presente en medio de la contingencia.

La orden de centralizar la ayuda y evitar que ésta llegara directamente a los afectados, resulta un hecho repugnante que amerita el repudio generalizado para quienes la llevaron a cabo.

En varios municipios de los estados afectados, se utilizó a la policía para obligar a que los choferes de los camiones cargados con la buena voluntad de millones se dirigieran a bodegas de distintas dependencias, en donde la ayuda era etiquetada con logos oficiales.

Asqueroso.

Las redes sociales, en tiempo real, dieron cuenta de lo anterior, para evitar los cobardes deslindes de estos repulsivos actos.

Los videos y fotografías fueron de una contundencia tal que no dejaron lugar a dudas.

No tuvo cabida la ambigüedad.

El rechazo social fue frontal y escaló niveles nunca antes vistos.

El poderosísimo Secretario de Gobernación federal, zapeado, abucheado y corrido de un recorrido de evaluación en donde se llevaban a cabo labores de rescate.

El gobernador de Morelos recibiendo insultos en su cara por no haber estado a la altura de las necesidades ciudadanos en momentos en donde era necesario actuar.

El delegado de Xochimilco golpeado con palos y piedras y sacado a patadas de su demarcación ante la mirada espantada e impotente de su equipo de seguridad.

En otros casos, personal de secretarías o direcciones de gobierno que directamente y sin el menor pudor, se robaron parte de la ayuda que debían de haber entregado puntualmente a los que la necesitaban.

Un caso reprobable se dio con una unidad de Gobernación Municipal de la capital, la A-2493, cuyos tripulantes, en combinación con una unidad particular, un Chevy Placas TYL 49-51, se quedaron con pañales, ropa, comida y herramienta.

La autoridad responsable debe hacer una investigación profunda de estos hechos y aplicar sanciones ejemplares a estos vulgares ladrones.

El sismo de este 2017 puede pasar a la historia como la gota que derramó el vaso de la indignación y el repudio social a la corrupción y el abuso en este país.

Habrá que hacer lo necesario para que estos sentimientos duren lo suficiente para que se conviertan en la semilla de un cambio profundo, verdadero, hacia la transparencia y la honestidad en el ejercicio del servicio público.

Que el sacrificio de muertos y damnificados no sea en vano.

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