El rompecabezas de la traición a Ricardo Anaya

Por Alejandro Mondragón

 

La hora de la puñalada trapera llegó al PAN, partido que lleva mano en la postulación de la candidatura presidencial en el Frente Ciudadano con el PRD y Movimiento Ciudadano.

 

Salvo Moreno Valle, Margarita Zavala y Ricardo Anaya aventajan más de 20 puntos a cualquier otra opción perredista o ciudadana.

 

Por eso, el objetivo hoy se llama Ricardo Anaya, quien es víctima de dos fuegos cruzados: Los Pinos y adversarios internos.

 

La guerra mediática contra el pase automático de Procurador a Fiscal exhibió la traición interna.

 

El gobernador de Querétaro asumió desde hace algunos meses el liderazgo de los mandatarios panistas, que se supone se habían colocado en la órbita de Anaya, algunos; otros en la de Zavala.

 

Sin embargo, la posibilidad de obtener para el 2018, año electoral, jugosos recursos para obras y garantizar el control político de sus estados, llevó a que Pancho Domínguez se acercara con Rafael Moreno Valle.

 

Sacar adelante al Fiscal, a cambio habría fondos extras para Querétaro, por ejemplo, en 2018. La alianza Moreno Valle y José Antonio Meade se reactivó, como pasó en 2016 cuando pactaron el aval del gasolinazo a cambio de recursos sin precedentes para Puebla. Los diputados federales poblanos lo confirmaron con su voto.

 

El dinero movió a Pacho Domínguez a jugar el papel de plomero del morenovallismo contra Anaya, pues se aprovecharía además la coyuntura para descarrilar al líder nacional del PAN.

 

Además, Domínguez sumaría por la misma vía de mayor presupuesto en 2018 al resto de los mandatarios del PAN.

 

El pasado 28 de agosto, viernes, Pancho Domínguez se reunió a comer con los 4 senadores que el 1 de septiembre se sumaron a la votación del PRI para sacar la mesa directiva del Senado y operar a favor del Fiscal Carnal. Cordero quedaría como presidente.

 

Acudieron a la comida Roberto Gil Zuarth, Jorge Luis Lavalle, Javier Lozano y Ernesto Cordero. Los tres primeros del rebaño morenovallista y el otro un oportunista aliado con el góber de Querétaro. Aunque no llegó a la reunión conspiratoria contra Anaya para quitarle el control del PAN, se sumó a la votación el michoacano Salvador Vega Casillas.

 

Lozano después de la reunión filtró a diario Milenio que regresaría al Senado y dejaría al gobierno de Puebla.

 

Cuando se sentían más fuertes en su andanada anti anayista, apareció el estatuto del partido, la amenaza de expulsión y la correlación de fuerza cambió, porque además el Ferrari del Fiscal y la presión de redes fortalecieron la posición de Anaya y debilitaron la de los senadores conspiradores.

 

No quedó más remedio que endosar la traición a Margarita Zavala y Felipe Calderón, debido a que los senadores tuvieron ligas con ellos durante su sexenio.

 

Anaya ya tiene el rompecabezas de la traición. El presupuesto 2018 fue el plato de lentejas que se le ofreció a los mandatarios azules para jugar los intereses del PRI de Peña Nieto, crucificar a Anaya y apuntalar a Moreno Valle.

 

Gracias Pancho.

 

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