18-06-2018 01:46:51 PM

Las ínfulas de Giorgana

Por Valentín Varillas

 

Sí, es verdad que Víctor Manuel Giorgana se puede jactar de ser amigo del presidente Peña.

Sí, también es cierto que, más allá de la mamonería de muchos, es el único poblano que de verdad supo tejer una relación personal con el hoy mandatario federal.

La amistad del poblano con el mexiquense, con el paso del tiempo, ha trascendido a varios ámbitos de la política nacional.

Lo anterior quedó en evidencia durante la celebración de a mesa nacional “Visión a Futuro”, que los priistas llevaron a cabo en Guadalajara el pasado 10 de agosto y a la que asistió Giorgana.

En el evento, preparatorio a la Asamblea Nacional del partido, varios priistas de diferentes partes del país se le acercaban a Giorgana para saludarlo, comentar con él algunos puntos de interés que ahí se trataban o bien para darle forma a alguna cita o encuentro a futuro.

En todos ellos, invariablemente, había alguna referencia directa o indirecta a su relación con Peña.

Sobra decir que esto generó que Víctor Manuel se sintiera más que a gusto con esta situación.

A medida que pasaban las horas se le veía más feliz, cómodo, hasta realizado.

Siempre sensible al engañoso canto de las sirenas, Giorgana fue víctima de un súbito arrebato de egolatría que juran los enterados le sigue durando hasta la fecha.

La transformación, es más que evidente para quienes han tenido tratos con él a partir de la fatídica fecha y ha afectado el posible reparto de posiciones en el PRI de cara al proceso electoral del próximo año.

Me explico:

Hace apenas unas semanas, en el análisis de la baraja de posibles candidatos a los cargos de elección popular que estarán en juego en el 2018, el nombre de Giorgana aparecía como una posibilidad real de competir por la presidencia municipal de la capital.

Un par de razones justificaban su inclusión en la lista de “probables”:

La primera, tenia que ver con el desempeño electoral que tuvo en los procesos en donde compitió ya siendo el PRI partido de oposición.

Giorgana, en el 2013, le ganó al morenovallismo la diputación local en el distrito 16 con cabecera en la capital.

Dos años después, le repitió la dosis alzándose con un triunfo –contra todo pronóstico- en el distrito 12 federal, también de la ciudad de Puebla.

La segunda, más allá de la rentabilidad electoral, tiene que ver precisamente con el supuesto “plus” que puede darle la amistad con el presidente Peña, en un escenario de competencia cerrada.

Después del evento en Jalisco, Giorgana tuvo una epifanía.

En esa revelación divina se dio cuenta de que, en su personalísima óptica, valía mucho más políticamente.

Que la alcaldía de la capital de plano ya le queda chica.

Que la candidatura al gobierno del estado es apenas un modesto acercamiento a lo que realmente se merece.

Que si hubiera justicia en este maldito mundo, él tendría que ser el candidato a la presidencia de la República.

Que tiene la capacidad de eso y mucho más.

Que su mente brillante y su arrasadora simpatía le alcanzan para ser el próximo Secretario General de la ONU y hasta para encabezar la primera colonia de terrícolas en Marte.

Así, nada más.

Giorgana cree que su amistad con Peña será suficiente para gobernar el estado.

Una gubernatura por decreto.

Sin embargo, en su lógica,  comete el gran error de verse en el espejo de Alfredo del Mazo.

No, Puebla no es el Estado de México y ni siquiera es una mediana prioridad para el PRI nacional.

Mucho menos para la presidencia de la República.

Del Mazo es, además de amigo y familiar, un cómplice histórico de Peña y su círculo cercano.

Estos lazos le permitieron el hoy presidente ser lo que es, para bien o para mal y eso genera facturas que hay que pagar a como dé lugar.

Por eso, desde el gobierno federal se hizo todo, absolutamente todo lo necesario para hacerlo ganar, sin importar las consecuencias.

En Puebla jamás se atreverían siquiera a intentar algo similar.

Por eso y muchas cosas más, Giorgana está a millones de años luz de vivir siquiera una realidad parecida a la de Del Mazo.

Si alguien lo ve, por favor avísele.

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