17-06-2018 05:01:42 PM

El TUCOM poblano (Todos Unidos con Meade), listo

Por Alejandro Mondragón

 

El presidente Enrique Peña Nieto está en el juego del “tapado presidencial”.

 

Los aliados opositores apenas entran a su despacho y escuchan de fondo la voz del cantante español Raphael.

 

Peña aprovecha el momento para entonarse con la de “Qué Sabe Nadie (…) de mis secretos (…) de mi forma de pensar”

 

Y esbozando una ligera sonrisa, Peña Nieto deja en claro que las reglas de la sucesión las manejará él y nadie sabe lo que, en realidad, se trae en mente.

 

El mandatario engaña a sus interlocutores con la verdad, como en otros tiempos del presidencialismo imperial del PRI.

Peña Nieto conduce su sucesión, no perderá el control de ella, pero sabe que en el perfil del candidato se encuentra el antídoto contra la principal fuerza opositora del 2018: Andrés Manuel López Obrador.

 

Y esa figura es nada menos que José Antonio Meade. El secretario de Hacienda es la antítesis del político, pero ha sabido sobrevivir al PAN y PRI en el poder. Fue secretario de Felipe Calderón y ahora con Peña Nieto.

 

En el morenovallismo no falta el despistado que asegura que la eliminación de los candados le abre una ventana al ex gobernador de Puebla.

 

Se equivocan. El PRI puede ser la peor guarida de pillos, impunes, cínicos, ojetes, esdrújulos y transas, pero jamás perdona la traición.

 

Y Moreno Valle decidió irse del partido en el 2006 y eso basta para que no sea la opción del 2018, en el frente que construya el tricolor.

 

Está claro que el hombre a placer, tomarse selfies, escucharlo, apapacharlo es José Antonio Meade.

 

En Puebla, la estructura de poder gira en torno a él.

 

Es la mejor noticia ante la lejana opción de Moreno Valle por la vía del PAN. Al final de cuentas, Meade unifica a la nomenclatura morenovallista y priista.

 

Es el que sienta en la mesa de Moreno Valle a Jorge Estefan y todos acatan, pero quien serena al líder estatal del PRI para respetar acuerdos con el ex góber de Puebla.

 

MEADE, LA CARTA DE PUEBLA

En jueves 3 agosto, tras una gira de trabajo en Puebla, se organizó una comida en la fábrica del empresario Antonio Kuri, donde se llevaron a obreros y una buena cargada. Apenas llegó Meade y los gritos de “¡Presidente, Presidente!” se escucharon a todo lo que da.

 

La opción de Meade como el candidato ciudadano del PRI es la señal de que la continuidad del pacto Los Pinos y Casa Puebla se revitaliza.

 

El morenovallismo aportará su cuota de votos para la causa, aunque en el PAN pida la plaza de Puebla para operar.

 

Meade es la llave de los fondos federales para inyectar liquidez a la campaña del 2018 que tiene como único propósito: ganarle a López Obrador.

 

Es la alianza PRIANPRD, de facto.

 

El morenovallismo ooootra vez por encima de los partidos: que sus candidatos y candidata a la gubernatura ganen sin importarle la militancia.

 

Sumar a favor de Meade a la Presidencia; Martha Érika Alonso, a la gubernatura; Aguilar Chedraui a la alcaldía; Luis Banck al Senado y una larga lista de personajes que saldrán del PAN, PRD, Nueva Alianza, PRI, Movimiento Ciudadano, PT y demás rémoras.

 

No importa el partido, lo que trasciende es la causa.

 

El problema para el morenovallismo es que Morena con Fernando Manzanilla a la cabeza anda cautivando perfiles para su causa y puede desmantelarlo.

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