21-11-2019 09:43:00 PM

Vázquez Mota y el pago de la factura

Por Valentín Varillas

La hoy candidata del PAN en el estado de México resurge como el Ave Fénix, de su cenizas políticas, gracias a un conveniente pago de facturas que hoy, además de favorecerle en lo personal, abona a los intereses electorales del presidente Peña.

El tufo de un nuevo acuerdo entre el grupo priista que hoy controla los destinos del país y el panismo duro para no perder el control del terruño que en Los Pinos es considerado como “la patria chica”, favorecería a quien en el 2012 fue sacrificada en aras de evitar que la diabólica izquierda gobernara el país.

El obvio amarre, antecedente de uno mayor que podía concretarse en la lógica de la coyuntura electoral del próximo año, reedita con inédita fuerza la larga lista de concertacesiones entre grupos -supuestamente antagónicos en lo ideológico-, que han garantizado la absoluta impunidad para quienes abandonan el manto protector del ejercicio del poder.

Imposible saber si Josefina sabía hace cuatro años que desde la presidencia calderonista se operaría una contra-campaña que daría al traste con sus aspiraciones.

Hoy, entra a la contienda sabedora que el apoyo presidencial, si bien no es una garantía de triunfo, potencializa sus posibilidades de ganar.

Para muchos, resultó muy extraña la postura de Vázquez Mota después de aquella fatídica campaña.

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Siempre calmada, siempre ecuánime ante un torneo de supuestas deslealtades y traiciones que ameritaban su renuncia a un partido que la había mandado al cadalso.

Nunca rompió, siempre se comportó de acuerdo con los dictados de una institucionalidad a prueba de balas.

Tal vez por eso, no fue casualidad su presencia en la toma de protesta del presidente Enrique Peña Nieto.

Tal vez tampoco lo fue el lugar de privilegio que el propio mandatario procuró darle para ser testigo de su llegada al poder.

Mucho menos casuales resultarían, en este contexto, las declaraciones a los medios de comunicación en donde abiertamente reconoció que Peña la había invitado personalmente al evento y que ocasionalmente platicaba con él sobre la realidad del país.

Un poco para cuidar las formas, la ex candidata presidencial prometió que vigilaría desde su trinchera que se cumplieran todas y cada una de las promesas que se hicieron en campaña.

En medio de escándalos como el de Monex y Soriana, que empañaron su victoria en las urnas, “legitimidad” era la palabra clave para Peña al inicio del sexenio y qué mejor que esta viniera de quienes fueron derrotados en aquel polémico proceso.

Así se explica también la respuesta tan rápida del PAN y del PRD -ya sin López Obrador y controlado por corrientes mucho más moderadas como los famosos Chuchos- a la convocatoria presidencial de sumarse a ese tan ambiguo catálogo de buenos deseos llamado Pacto Por México.

El nuevo bloque anti-izquierda ha sido ya puesto en marcha.

De la mano de acuerdos como éste, se desatará una madriza mediática sin precedentes en contra de AMLO y sus aliados.

Si el grupo de Peña está dispuesto a “sacrificar” el estado de México, entonces la cola es larga y el miedo muy fuerte y arraigado.

El caso Josefina demuestra también que en política no hay factura que, tarde o temprano, acabe cobrándose.

Para bien o para mal.

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