Negativo, el balance del morenovallato en Puebla

Por Rodolfo Rivera Pacheco

No. Lo siento, pero yo no soy porrista de Rafael Moreno Valle. No lo fui desde el primer día de su gestión hasta el último, a cumplirse en unos cuantos más. Y tampoco me pongo el saco de “marinista” como hoy nos llaman a sus críticos, porque jamás lo fui; al contrario, siempre fui su detractor (desde tiempos de Luis Paredes) y quien reventó el escándalo de la ilegal venta de los terrenos de “Fraude Fantástico”, ante lo que recibí amenazas abiertas o veladas de sus socios y defensores.

Pero de eso a gritar loas a Moreno Valle, como varios de los que antes fueron marinistas y todos sabemos que sus medios o columnas fueron mantenidos por Marín y su cercano grupo de secretarios y ahora son sus más rabiosos críticos y amantes del morenovallismo, menos. Cínicos.

La gestión de Moreno Valle termina, afortunadamente. Es uno de los regímenes más autoritarios y mentirosos que hemos tenido en Puebla. Y lo segundo es mucho peor: Hacerse publicidad como un gran gobernante, cuando los poblanos sabemos perfectamente cómo fue en realidad.

RMV, sexto informe

Sus porristas y amantes tecleadores aseguran que nunca antes había habido tanta obra pública. Y es cierto. Eso es por lo que más se recordará a Moreno Valle. Hizo cientos de obras… porque él mismo ha declarado que “por algo fui Secretario de Finanzas”, en el entendido de que el presupuesto puede ser utilizado para hacer muchas obras… en beneficio propio.

Hubo muchísimas obras sí. El problema es que la enorme mayoría fueron o inútiles, de adorno o solo para beneficiarse por distintas vías, como el Museo “Barroco”, que costó varios miles de millones de pesos y ha sido un monumental fracaso en cuanto a asistencia o visitas turísticas. Perdónenme, pero yo no veo colas para entrar ni tampoco miles de turistas que hayan decidido venir a Puebla para visitar el Museo, como sí lo hacen millones en París, Madrid o Nueva York.

Lo mismo puede decirse de la “Ruedota de la Fortuna”, el “Teleférico” o las ciclopistas y parques lineales, que fueron realizados con presupuestos de miles de millones de pesos en su conjunto y… solo son usados por unos cuantos, cuando no de plano por nadie o simplemente fueron inventos o caprichos.

El común denominador de todas estas “obras”, lo mismo que Hospitales, Centros Integrales de Servicios, “Arcos de Seguridad”, carreteras o segundos pisos, es que fueron hechas en la capital del Estado, con presupuestos millonarios inflados y realizados por constructoras consentidas del Gobierno del Estado. No hace falta ser un genio para intuir que mucho de ese dinero fue a dar a las manos del propio grupo en el poder para financiar campañas electorales pasadas o venideras.

“Haz obra… que siempre algo SOBRA”, decían los políticos de antes… uno de ellos abuelo del actual gobernador poblano saliente.

Y lo peor. Prácticamente todas las famosas “obras” morenovallistas se realizaron bajo el esquema de “Proyectos de Prestación de Servicios” –los mentados “PPS”- que hipotecan al Estado por los siguientes treinta o cuarenta años, pagando rentas mensuales de centenas de millones a las caritativas empresas que las hicieron. Eso es deuda aquí y en China, pero el morenovallato se niega a reconocerlo, en su loco afán de querer caer bien en el resto del país.

No. En cuanto a obras esa es la realidad. Lo demás son cuentos de que “no se pidió un solo peso prestado”. Y es cierto: Sólo se firmaron contratos para pagar rentas a las que tendrán que hacer frente los próximos 6 o 7 Gobernadores. Una Hipoteca, vaya.

Y la famosa “obra morenovallista” estaría muy bien, de no ser por los índices de pobreza en los que está hundido Puebla desde hace décadas y que el Gobernador saliente NO pudo resolver. O no quiso.

Obras multimillonarias en la capital del Estado y en las zonas más pobres de la Sierra Norte o la Mixteca o la propia capital del Estado y sus Juntas Auxiliares, existen millones de poblanos viviendo en pobreza extrema y en zonas rurales a las que jamás llegó apoyo alguno del morenovallismo, salvo una vacilada llamada “mototractores” que los campesinos terminaron arrumbando o desarmando porque nunca les sirvieron para nada.

¿Audi? Sí, la instalación de una importante empresa armadora automotriz en Puebla podría ser un enorme logro del morenovallismo. El detalle es que se le regaló prácticamente todo a dicho consorcio (incluida la instalación urbana, llevando como socios a corruptos líderes cetemistas que se enriquecieron con ello) y dará trabajo de obreros a dos o tres mil mexicanos, a unas centenas para labores administrativas y… decenas de alemanes ejecutivos con sueldos millonarios y todas las comodidades.

Pero es el aspecto político-electoral donde podemos hacer las mayores críticas al régimen morenovallista.

El estilo autoritario de Rafael Moreno Valle es conocido de sobra por todos los que han trabajado con él. Existen cientos de anécdotas respecto de su carácter furibundo o violento con sus colaboradores, que aguantaron estoicos humillaciones y desplantes.

Y eso mismo lo quiso trasladar con sus opositores y críticos. A los líderes sociales los persiguió y encarceló. A los opositores los quiso anular. A los medios críticos o que osaron exhibir alguna anomalía de él o de sus colaboradores siempre los quiso exterminar… aunque los principales sobrevivieron (imos).

Cuando hubo escándalos que afectaron su imagen, rápidamente presionó a los tontos medios masivos poblanos a callar o a tergiversar la realidad, como en el caso Chalchihuapan, que puso a tambalear a su régimen, por el asesinato de un menor por su policía estatal.

Y los medios también callaron o fueron amenazados si hablaban sobre la detención del jefe de la Policía Estatal y el Jefe de Operaciones Especiales, cuando el Ejército Mexicano los sorprendió escoltando a bandas de huachicoleros. Todos supimos que el Jefe de la banda era el Secretario de Seguridad Pública, Facundo Rosas. Moreno Valle jamás dijo una palabra al respecto. Ni siquiera cuando Rosas fue destituido.

Finalmente, la corrupción que el panismo siempre ha criticado de los malditos priístas en Puebla y todo el país, nunca se ha ido del todo, ni con el morenovallismo. Hay datos de sobra al respecto. Y muy pronto habrá muuuuchos reportajes sobre el tema. Locales y nacionales.

Hoy Rafael Moreno Valle quiere ser candidato del PAN (o de una alianza PAN-PRD y quien se deje) a la Presidencia de la República. Ha gastado centenas o miles de millones de pesos en campañas publicitarias disfrazadas de promoción de revistas o reportajes televisados del Gobierno del Estado, para darse a conocer en todo el país.

El problema es que las campañas no han funcionado. Aunque obviamente ya es más conocido en el país, eso no quiere decir que mejore la intención de voto que pueda despertar en distintos Estados de la República. En el último año he estado personalmente en al menos 15 Estados en donde recientemente habría estado Moreno Valle y la opinión generalizada (en ambientes empresariales de corte pro-panista) es que no les cae bien, que no soportan que un Gobernador foráneo llegue a hacer proselitismo, que son partidarios o de Margarita Zavala o de Ricardo Anaya… (sigo insistiendo que no hay que perder de vista a éste último, quien creo que finalmente puede rebasar a Zavala y definitivamente a Moreno Valle en la lucha por la candidatura presidencial panista).

Pero lo más terrible no es que Moreno valle no alcance la candidatura presidencial, sino que pretenda imponer como candidata y sucesora en el Gobierno estatal a su esposa Martha Erika Alonso, en un afán francamente dinástico y despreciando a los cuadros panistas tradicionales; una vez que Antonio Gali termine su corta gestión de 20 meses. Y se dice que éste último entonces impondrá a su vástago para ser candidato a la Alcaldía de Puebla. O sea, una familia reinante.

La pregunta es si los poblanos lo permitirán. ¿Y el PRI? ¿Y el PAN? ¿Y el Gobierno Federal?

Ya veremos.

No. Lo siento. El balance del morenovallismo para mí, es negativo.

Punto.

okrodo

About The Author

Related posts