03-08-2020 04:45:56 AM

Moreno Valle, secretario sin cartera de Peña Nieto

Por Alejandro Mondragón

“Peña amigo, Moreno Valle está contigo”.

Ésa y no otra sería la frase que sintetizaría la relación entre el presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador Rafael Moreno Valle.

La desconfianza con la que empezó el sexenio peñista, luego de que el mandatario le prometió que Puebla sería ganado por él en 2012, cosa que no ocurrió, termina con una relación del uno para el otro.

Atrás quedaron las lágrimas del poblano en la Secretaría de Gobernación cuando se detuvo en febrero del 2013 a Elba Esther Gordillo y ofreció dejar Casa Puebla a quien se lo pidieran.

Peña Nieto lo utilizó para operar el Pacto por México al interior del PAN y PRD y favorecer sus reformas energética y educativa, principalmente.

Presupuestalmente, el presidente siempre avaló la asignación extraordinaria de fondos para Puebla. En 4 años de relación, alrededor de 280 mil millones de pesos para las obras que quisiera.

Buena parte de los recursos se entregaron sin exigencia de comprobación, pero sobre todo Moreno Valle aplicó su pragmatismo para favorecer los intereses económicos de Peña Nieto.

EPN inaugura hospital Moreno Valle

Los nombres de los financieros del Grupo Atlacomulco están ahí, en cada costal de cemento utilizado para las obras: Higa (Hinojosa), Hérmes-Peninsular (Hank), Pinfra (Peñaloza), OHL (Ruiz Esparza), Pierdant (Cycloshare). Otros proyectos con firmas ligadas al Grupo Hidalgo con Osorio Chong, su principal aliado en el gabinete, junto a Ruiz Esparza, el señor de los portafolios que cobra en la SCT.

Moreno Valle fue un secretario sin cartera de Peña Nieto. Tuvo derecho de picaporte en la oficina del presidente. Fue el único de los mandatarios que operó, con más propaganda que acciones específicas, las reformas estructurales.

Nada tiene que quejarse Peña. El gobernador claro que también se favoreció políticamente, porque hizo lo que quiso con Puebla. Dejó sin dientes al PRI. El peñismo le permitió construir su cacicazgo.

Peña Nieto dejó que Moreno Valle trate a los priistas (mujeres y hombres) como mejor le plazca. Osorio Chong, en la campaña por la minigubernatura, prohibió a Manlio Fabio Beltrones exhibir los expedientes de corrupción del morenovallismo.

Siempre que requirió de sus servicios, Moreno Valle le operó como priista. La última ocurrió en el tema del gasolinazo. Los votos panistas que requería se los dio; a cambio le autorizaron un jugoso presupuesto para el séptimo año de su sexenio.

Lo deja Peña Nieto irse impune, pues lo necesita para lo que viene: dividir al PAN y atacar a López Obrador. Ésa es otra historia.

EL OTRO PEÑA (MUNICIPAL)

En la Contraloría Municipal nadie le pone un alto a Narciso Peña Jacobo, hoy subcontralor de Responsabilidades y Situación Patrimonial.

Este personaje se siente protegido por Luz María Aguirre Barbosa, quien presume por todos lados ser la dama de hierro del próximo gobierno de Antonio Gali.

Pues Peña Jacobo desde hace un año no se cansa de acosar laboralmente al personal. Nadie puede concluir labores si este sujeto no lo autoriza. En noviembre despidió personal, sin liquidación, los obligó a firmar, pues de lo contrario serían acusadas de corrupción. Les exige firmar bitácoras que no corresponden al trabajo municipal, sino a sus intereses económicos. Se embolsa las horas extras.

A su querida, pero adorada amiga, Alma Guadalupe Reyes Hernández, la puso de directora de área en la Sindicatura, mientras que a su prometida, Mildreht Enríquez, le consiguió un cargo ahí mismo.

“Aquí mando yo”, grita al personal en su oficina de la 3 oriente 218. El maltrato de personal es lo suyo.

Así se comporta este pinche chango. Más bien debería ocupar un lugar en Africam, no en el Ayuntamiento de Puebla.

okmondras

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