El juego de la percepción

Por Alejandro Mondragón

A 20 días de las elecciones para la minigubernatura en Puebla, la percepción juega ya un papel clave para marcar diferencias entre los punteros: Antonio Gali y Blanca Alcalá.

Si se mantiene la idea en el imaginario colectivo que el gobierno de Peña Nieto dejó solo al PRI y su candidata, en las dos próximas semanas la ventaja de Gali puede ser de hasta 9 puntos. No más.

Pero si se revierte esa creencia, entonces el margen se cerraría hasta 3 puntos, lo que implicaría que la elección en Puebla se resolvería en la mesa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Hasta ahora, ninguna encuesta pone a Tony Gali debajo de Blanca Alcalá. Todas, incluidas las del PRI, lo perfilan como el ganador de la contienda en Puebla.

alpor16mayo

Las últimas evaluaciones que llegaron a Los Pinos, por la vía del CEN del PRI y Gobernación: Indemerc Harris y el Cisen ponen a Gali con una ventaja de tres puntos sobre Alcalá.

Dos aspectos se han presentado en Puebla, después del debate de candidatos/as:

1.- La imagen del gobernador Moreno Valle se sitúa apenas arriba de los 5 puntos, lo que sin duda afecta al candidato, quien tendría que irse alejando más de él. Los asesores ya le dijeron al mandatario que su baja popularidad se debe a que los poblanos no están tan contentos con eso de que quiera seguir manejando el poder, cuando concluya su sexenio.

2.- El porcentaje de indecisos, lejos de disminuir, va en aumento. En un rango del 30 al 40 por ciento. Muy alto a estas alturas de la contienda. Eso significa que el “voto switcher” no se irá con el candidato oficial, sino con la oposición, pero ante la falta de definiciones claras de ruptura con el morenovallismo por parte de la candidata del PRI, entonces se prevé se reparte entre los/as demás (Anatere Aranda, Roxana Luna y Abraham Quiroz), sin saber qué porcentaje se quería con Alcalá.

Aunque poca autocrítica existe en el war room de la alianza “Sigamos Avanzando”, está claro que su operación de tierra presenta desórdenes, simulación y la exigencia de que si no hay dinero, no saldrán a la calle.

Se sabe que el dinero para la operación electoral del día D -que no es otra cosa más que la compra de los representantes de casilla- está listo en ambos lados.

Podrían anularse mutuamente en su movilización del voto, en la medida que los operadores de los candidatos/as no se chinguen todo el dinero.

Esto significa que al morenovallismo lo favorece su capacidad de disponer de recursos, pero el voto oculto es una arma que el PRI podría explotar.

En el búnker morenogalista se ha comprado la idea que a Blanca Alcalá no sólo hay que ganarle, sino aplastarla, porque con ella perderán Beltrones, Gamboa, Osorio Chong y Peña Nieto, lo que daría un nuevo impulso al proyecto presidencial del 2018.

Sin embargo, se sabe que las presiones a alcaldes, maestros, medios de comunicación, organizaciones, burócratas, políticos, empresarios, obreros y demás son resultado de la incertidumbre que existe sobre el desenlace de la elección.

A pesar de echarle todo el aparato de Estado, a la candidata del PRI apenas se le saca una ventaja de tres puntos, según la información que se entregó este fin de semana a Los Pinos.

¿Meterá mano el gobierno federal en la elección?

Quién sabe con exactitud, pero hay un dato relevante que ya ocurrió y que se dará a conocer en las próximas horas: el cambio del comisario y estructura operativa de la Policía Federal en Puebla.

NOTA BENE

La ciudad de Puebla y su zona metropolitana registran focos rojos en el PRI. Podrían ser plazas perdidas, de ahí las visitas a juntas auxiliares simbólicas como La Resurrección y Zaragoza de la candidata del PRI.

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