21-11-2019 09:42:27 PM

Estampas de neopanismo poblano

Por: Valentín Varillas

Y por fin llegaron ahí.

A la sede de un partido forjado por lo más ortodoxo de la doctrina de la derecha y que hoy ha sido ideológicamente transformada por el pragmatismo puro.

¿El motivo?

La celebración del registro de uno de los hijos predilectos de este nuevo PAN cuyas figuras principales, invariablemente, se forjaron políticamente en las filas del más rancio priismo.

Son los tiempos que corren.

La convocatoria parecería modesta si se compara con otros actos faraónicos que ha protagonizado el morenovallismo.

La ausencia del panismo tradicional -ese que se siente lastimado y desplazado de su propia casa- explica en buena parte lo anterior.

Antonio Gali Fayad se registra como pre candidato
No hay sorpresas.

Se trata de un pasivo perfectamente presupuestado en la estrategia electoral diseñada para perpetuar al actual grupo en el poder.

La apuesta no es por el voto duro panista.

A pesar de que por fin se han apoderado del centro neurálgico de la toma de decisiones del partido en Puebla, saben de antemano que quienes forjaron al blanquiazul en la entidad no suman en esta ecuación.

El núcleo de la operación se basa en la estructura creada expresamente para defender los intereses electorales del gobernador y cuya génesis fue producto de un intenso trabajo que requirió una gran cantidad de recursos humanos y materiales.

El discurso de registro no tuvo sorpresas y será seguramente la línea a seguir durante el desarrollo de la campaña.

Destacar lo realizado en la alcaldía, el supuesto cumplimiento de la totalidad de los compromisos asumidos en su momento y la garantía de continuidad, fueron el eje central.

Al igual que Blanca Alcalá lo hizo con Rafael Moreno Valle, Gali definió también a quien será el principal receptor de sus ataques.

La figura de Mario Marín sigue siendo un muy rentable producto electoral a explotar y es evidente que así se hará hasta sus últimas consecuencias.

La sorpresa tal vez fue un muy tímido intento de desmarque de la figura del gobernador.

La promesa de ahora sí transparentar de forma absoluta el manejo de las finanzas públicas estatales podría entenderse como un reconocimiento implícito de opacidad en la administración actual.

Por cierto, se esperan más de estos acordados deslindes en una afán de ganar credibilidad y personalidad propia.

Otro aspecto no esperado en esta puesta en escena fue la aparición de otro tirador en la contienda.

El registro de Marco Ramírez, un personaje cercano al morenovallismo, tiene la intención de vestir de democrático un proceso que en los hechos es producto de un cupular dedazo.

Se busca contrastar el método de selección panista con la unción en el PRI en donde Alcalá fue la única registrada.

Al final, son exactamente lo mismo.

Cumplidos los registros, las formas y el fondo vistos hasta ahora nos permiten adelantar las líneas generales de la contienda por la gubernatura.

Más allá de filias y fobias, será una elección en donde, por lo menos desde la óptica periodística, habrá mucha tela de donde cortar para en análisis.

“Un auténtico buffet” -diría el clásico.

abajovale

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