09-12-2019 07:49:30 PM

Marín, vergüenza y operación electoral

Por Valentín Varillas

El enviado del CEN del PRI no dejó lugar a dudas: “no queremos que aparezcas públicamente, ni que te vean con la candidata, mucho menos que haya cobertura mediática en los eventos de apoyo que lleves a cabo”.

Los estrategas electorales del tricolor lo tienen bien claro: la imagen del exgobernador Mario Marín le resta y mucho, a las aspiraciones electorales de Blanca Alcalá.

Saben que en el imaginario colectivo de los mexicanos, Marín es prácticamente intransitable.

Que a pesar de que hayan pasado diez años del escándalo que lo envolvió al inicio de su segundo año de gobierno, éste lo marcó ya de por vida.

Priístas, con motivo del informe de JCQue es imposible quitarle la etiqueta del villano favorito de la política nacional.

Sumarlo abiertamente a una campaña cerrada, que estará llena de descalificaciones y guerra sucia sería un auténtico suicidio electoral.

En este contexto, no gustó nada en la sede tricolor la promoción en redes sociales de eventos organizados por este personaje en apoyo a la eventual candidata en municipios como Chilchotla, Los Reyes de Juárez o Izúcar de Matamoros.

Y recalco que lo que les molestó fue el hecho de que se hicieran públicos, no que se realizaran.

Y es que, los altos jerarcas priistas no quieren públicamente a Marín, pero buscan afanosamente que opere intensamente, tras bambalinas, para Blanca Alcalá.

¿Bipolaridad política?

¿Esquizofrenia?

No, simple y sencillamente: conveniencia.

El PRI necesita cerca de 800 mil votos para tener posibilidades de triunfo en junio próximo.

Para ello, se necesita echar mano de operadores efectivos apostados en zonas estratégicas del estado.

Buena parte de ellos han vivido en el olvido a partir de la escandalosa derrota del 2010.

Por una serie de razones, fueron en su momento beneficiados en el sexenio marinista, por lo que su lealtad y confianza están con él.

Es evidente que, al interior de ese partido, no ha existido un proceso efectivo de renovación de cuadros y liderazgos que los lleve a un cambio importante de actitudes y prácticas políticas.

No, son los mismos.

Rescatarlos del ostracismo y recuperar su confianza conlleva un intenso trabajo de convencimiento.

Para eso quieren a Marín.

Además, se necesitarán recursos para establecer compromisos, cumplir acuerdos y garantizar lealtades, pero eso ya le tocará a otros actores.

Lo interesante será saber a cambio de qué el exgóber trabajará a favor del proyecto de Banca Alcalá.

Siendo él impresentable, se vuelve más que lejana la posibilidad de que intente un regreso a la política en primera persona.

¿Posiciones para su gente?

Habrá que analizar, después de la intensa feria de traiciones que se desató a su salida del gobierno estatal, quiénes quedan realmente.

¿Negocios al amparo del poder?

Pues sí, probablemente ese sea el motivador principal, el afrodisíaco por excelencia.

Como puede ver, “el innombrable”, sin estar oficialmente, tendrá mucho que ver en el desempeño del PRI en junio próximo.

Para bien o para mal.

abajovale

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