Basave asesinó la alianza

Por: Valentín Varillas

El expriista Agustín Basave es el único y real responsable de que el Partido de la Revolución Democrática no vaya en alianza con el PAN en la elección poblana de junio próximo.

No le busque más.

Desde su llegada a la presidencia del CEN perredista, confió a sus más cercanos, a sus incondicionales, que de su cuenta corría que la coalición en Puebla no iba a caminar.

La razón principal escapa de lo político.

Se trata de una férrea animadversión política y personal hacia el gobernador Rafael Moreno Valle, sus operadores enquistados en el partido y a ese estilo “autoritario y unipersonal de gobernar el estado”.

En su veta de analista, Basave tuvo la oportunidad de revisar a fondo la realidad que ha vivido el estado en los últimos cinco años y ya como líder partidista no le fue difícil concluir que lo anterior no tiene absolutamente nada que ver con los postulados y la ideología perredista.

Traicionarlos como primera “gran acción” al frente de la dirigencia nacional, hubiera sido un auténtico suicidio.

tempestad26

Si recuerda, la primera declaración de Basave como líder del PRD fue descartar las alianzas con el PAN en estados en donde se llegó al gobierno bajo este esquema y en donde los principios de la izquierda no fueron tomados en cuenta para la toma de decisiones y la aprobación de políticas públicas de gran importancia para esas entidades.

El revuelo que causó semejante honestidad fue tal al interior de Nueva Izquierda y los operadores del gobernador poblano, que no tuvo más remedio que matizar.

Ayer le comentaba en este espacio el nivel de compromiso y la cantidad de dinero invertido por el gobernador poblano para hacerse del control del Sol Azteca.

La inversión, todo parece indicar, al final será inútil.

Después, decidió montar una muy mala comedia de vodevil en donde, ya amarrados los grupos que operarían contra la alianza poblana, condicionó su permanencia en el cargo a su aprobación.

De esta forma, al final consiguió lo que realmente quería: sellar la alianza en Oaxaca y pactar que el candidato salga de las filas de la izquierda, reforzar su presencia en Veracruz y Sinaloa a cambio de sacrificar Puebla y Tlaxcala.

Todo le salió bien.

En cambio, para el morenovallismo las cosas resultaron al revés.

La designación de operadores fue un gravísimo error.

Ellos le presentaron al gobernador un escenario de la vida interna perredista que no se ajustaba a la realidad que vive el partido.

Con más de un año de anticipación, daban por hecho que la alianza iba.

No midieron las consecuencias del pésimo desempeño del PRD en la elección federal del año pasado y el consecuente debilitamiento de Carlos Navarrete y de la corriente hegemónica, la de los Chuchos, con la que habían pactado y generado acuerdos.

La penosa salida de Navarrete de la dirigencia, con la cola entre las patas y teniendo como saldo la peor crisis en la historia del Sol Azteca, modificó el escenario.

No lo leyeron así.

Otro error garrafal fue apostarle a la inminente unción del senador Armando Ríos Píter, férreo defensor de los amarres utilitaristas de beneficio mutuo.

Basave arrasó; las tribus cerraron filas en torno a su llegada y así fue como se escribieron las primeras líneas del certificado de defunción de la alianza poblana.

¿Y los “operadores” de Moreno Valle infiltrados en el PRD?

¿Qué va a ser de Luis Maldonado, Jorge Benito Cruz y Tony Gali López?

La única consigna que les dio Moreno Valle fue el amarrar a como diera lugar la alianza.

El gobernador nunca escatimó recursos humanos ni monetarios para lograrlo.

¿Qué cuentas le entregan a un político que privilegia ante todo, los resultados?

Y lo peor: ¿cuál será su papel en la elección de junio?

¿Serán institucionales y apoyarán al candidato de su partido?

¿Renunciarán?

¿Le jugarán las contras a su jefe?

Vaya laberinto.

Peor, imposible.

abajovale

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