Ya, ¿quién gana en 2016?

Por: Rodolfo Rivera Pacheco

La pregunta me la hacen una y otra vez en cualquier lugar donde ando y con diferentes interlocutores. ¿Quién gana las próximas elecciones en Puebla? Priístas y panistas, independientes y académicos, periodistas y columnistas; vamos, hasta encuestadores profesionales me preguntan qué traigo yo en las mediciones del BEAP, para intentar compararlas con las suyas.

Y mi respuesta es la misma para todos: Al día de hoy, no hay nada seguro para nadie. Cualquiera puede ganar. La competencia partirá en un empate claro en cuanto a los abanderados de los partidos (o alianzas) punteros, Blanca Alcalá y Antonio Gali.

En serio. Hemos medido una y otra vez todo el Estado de Puebla. Y los resultados no varían mucho. Los más conocidos son Alcalá y Gali y están prácticamente empatados, con una ligera ventaja de la Senadora sobre el Alcalde. Pero hablando en términos fríos es empate.

casilla05Son los mejores aspirantes en sus respectivos partidos. Y creo que por eso ninguno de los dos quería que los aventaran para la elección de “mini” Gobernador. Ambos tenían el perfil y los alcances para ser los candidatos en 2018. Pero las estrategias en sus partidos pasaron por encima de sus planes personales.

Y ya es un hecho, ellos serán los candidatos de las dos alianzas que se enfrenten en junio de este año: El PRI con el Partido Verde y muy probablemente Nueva Alianza, además de abierta o soterradamente con el PT y Encuentro Social; y el PAN con Compromiso por Puebla y… quizás el PSI poblano y… muy poco probable con el PRD. Movimiento Ciudadano irá solo por su lado y hasta quizás no lance candidato a Gobernador en 2016, lo cual favorece sin duda al PRI.

Habrá también candidatos “independientes” en las boletas electorales. Seguramente Ana Teresa Aranda, quizás Ricardo Villa Escalera o hasta el “Tigre de la Sierra” Leodegario Pozos. Quizás algunos más, provenientes de organizaciones académicas y civiles o altruistas. En estos días lo sabremos.

Y desde luego el candidato de MORENA. No se sabe aún si el académico Abraham Quiroz Palacios o alguien más. Y tampoco sabemos si el PRD, en un eventual escenario de ir solo, lanzara candidato (a).

¿A quién le favorece todo lo anterior? Desde luego al PRI, porque irá en una poderosa alianza “antimorenovallista” y los independientes le quitarán votos a Gali, definitivamente, pues se fragmenta el voto “anti” PRI. Sobre todo la figura de Ana Teresa Aranda, a la que por eso le tienen rabia y… miedo los morenovallistas, a sabiendas de que por supuesto sí atraerá a no pocos panistas resentidos a sufragar contra el Gobernador y su candidato. Lo sé, lo saben, lo sabemos.

Ahora bien, tanto Blanca Alcalá como Antonio Gali pueden ganar, es un hecho. Pero… ¿de qué depende su eventual victoria?

Bueno, en el PRI en primer lugar de que el Gobierno Federal verdaderamente quiera ganar Puebla. Y eso no se verá hasta que no existan apoyos claros a su abanderada. Porque si la dejan a su suerte como dejaron en su momento al pobre de Enrique Agüera, será la señal de que las negociaciones al más alto nivel fueron favorecedoras al morenovallismo: Te dejamos Puebla pero tú nos apoyas en 2018. Allá ellos si le creen, desde luego.

En segundo lugar que todos los priístas poblanos verdaderamente quieran que gane Blanca Alcalá. Que quieran y apoyen, desde luego. Pero si desde ahora ya amenazan con hacer huelga de brazos caídos o de plano operar en contra… prepárense, el PRI y su candidata pierden. Es el modus operandi de Rafael Moreno Valle desde 2010: Cooptar a los enojados y jalarlos para su grupo a cambio de puestecillos, pero satisfaciendo su sed de venganza.

En tercer lugar, que la propia candidata confíe en quienes sí saben de Puebla y no caiga en el canto de sirenas que le impondrán “estrategas nacionales” pero que no saben ubicar dónde está Chignahuapan o Chiautla de Tapia si les pone enfrente un mapa del Estado. Los payasos que le “manden” de México, siempre vienen a hacer el ridículo. Ya pasó con el pobre Zavala y con el otro pobre Agüera.

Cuarto, que la candidata SI haga una campaña de contrastes. Efectivamente, no es el estilo de Alcalá, pero esta ocasión tiene que hacerlo. Elegante, con datos, fotos y puntualizaciones muy claras sobre todo lo malo que ha perpetrado el actual gobierno estatal. NO hacerlo será un suicidio y la gente despreciará una campaña rosa donde no se destaquen los excesos del morenovallismo.

Si ocurre todo lo anterior en el PRI, su candidata puede ganar perfectamente al candidato del Gobernador.

Por supuesto en ese bando no están mancos y tampoco se ve que quieran perder. Invertirán cientos de millones de pesos (mil, aseguran operadores galistas) en la campaña y en la compra de votos. El Gobernador es el jefe de la campaña más importante que definirá su futuro político.

Claro que si su candidato no despunta en las primeras semanas de una campaña tan corta (abril y mayo), me juran que el Gobernador dará su cabeza (de Gali) al Presidente y negociará que no lo persigan y él afinaría su futuro en el PAN, quizás como candidato a Senador y luego liderar ese grupo parlamentario, para preparar su carrera para 2024.Pero todo esto último es pura especulación.

Lo real hoy es que se parte de un empate técnico para la elección de junio próximo. Desde luego habrá que medir cómo van modificando el escenario los independientes (vaya, sobre todo Ana Teresa Aranda… quien en una de esas da la sorpresa, no lo descarten en serio); y desde luego el papel de MORENA en las boletas (hay un número importante de electores que cruzará la opción de MORENA sea quien sea su candidato, como estoy viendo que ocurre en Veracruz).

¿Quién gana hoy, pues, en Puebla en 2016?

La neta no lo sé. Esa sigue siendo mi respuesta al día de hoy.

Se llama incertidumbre democrática posmoderna, para ponerle un título dominguero.

abajorudolph

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