Muerte de Paulina un daño colateral

Por: Socorro López Espinosa

Dicen los especialistas que el feminicidio es porque los hombres creen que tienen el derecho para disponer de las vidas y cuerpos de las mujeres, y los motivos con los que justifican el asesinato. Pero, según el procurador Victor Carrancá la muerte de Paulina no es un feminicidio.

Hace poco más de una semana Paulina Camargo, con 18 semanas de embarazo, fue asesinada por José María Sosa Alvarez, según la declaración de éste y que ayer martes fue declarado formalmente preso únicamente por “falsedad de declaración”, no por asesinato y mucho menos por feminicidio.

El Instituto Nacional de las Mujeres, y estudiosas sobre el tema como Diana Rusell, señalan que el feminicidio es la expresión de violencia extrema contra las mujeres; cuando la mujer es víctima de desprecio, maltrato emocional y físico, hostigamiento, entre otros factores. Así está contemplado en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Lo que se sabe hasta el momento es que en dos ocasiones José María Sosa le dijo a Paulina que abortara, a lo que ella se negó; durante este periodo vacacional de verano él no tuvo contacto con ella y cuando regresó a Puebla la citó para supuestamente llevarla al médico a una revisión ginecológica; pero en lugar de ello, la llevó su departamento en la Unidad Habitacional La Margarita- donde la golpeó, la asesinó y tiró su cuerpo a la basura, según declaró el propio Sosa Alvarez.

Realmente no hay una declaración definitiva de José María Sosa, así que se está a la espera de que concluya la investigación sobre este caso, de que se encuentre a Paulina con vida o su cuerpo y, en su caso, que se le finquen cargos a Sosa Alvarez.

Pero basados en los que declaró el presunto asesino José María, se puede señalar que pedirle a Paulina que aborte, puede considerarse como maltrato emocional y hostigamiento, y su muerte puede considerarse como feminicidio porque el victimario justifica el asesinato porque no quiso abortar; él no quería asumir la responsabilidad de la paternidad; además porque se sintió con el derecho para disponer de la vida y cuerpo de Paulina.

Durante más de una semana la Procuraduría General de Justicia de Puebla se mantuvo en silencio, no opinó nada, no emitió un comunicado, y no fue sino hasta ayer martes cuando el mismo procurador Víctor Carrancá dijo que no es feminicidio la muerte de Paulina.

De entrada, el procurador le quita un posible cargo al ahora detenido, sin que se hayan reunido todas las pruebas y mucho menos que se haya encontrado el cuerpo de Paulina, como él mismo lo señaló.

El Instituto Nacional de las Mujeres señala que “cuando el género de la víctima es irrelevante para la persona que la asesina, se trata de un asesinato no de feminicidio”.

En este caso y siendo muy simplistas, a menos que los hombres puedan embarazarse, entonces sí podría aceptarse que el género de Paulina era irrelevante para José Maria. Lo que en este caso no es así porque Paulina es mujer y estaba embarazada.

A menos que la PGJ de Puebla quiera aplicar a priori que la muerte de Paulina es un “daño colateral”, frase que acuñó el panista Felipe Calderón, cuando dijo que los muertos víctimas del narco eran “daños colaterales” de la lucha contra la delincuencia organizada que encabezó su gobierno.

En este caso ¿pretenderá la PGJ decir que la muerte de Paulina (en caso de confirmarse) es un “daño colateral”, porque lo que quería José María era deshacerse del producto que estaba en el vientre de ella?

abajosoco

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