21-06-2018 08:55:19 PM

Huérfanos de Chalchihuapan

MEMORIALOK

A un año del desalojo de pobladores de Chalchihuapan que produjo la muerte del niño José Luis Tehuatlie, el gobierno de Puebla dice tener la voluntad de encontrar a los responsables de la muerte del menor, pero carece de una versión convincente y la misma no es aceptada por una buena parte de la sociedad.

La posibilidad de conocer lo que en realidad sucedió está condicionada por el tipo de investigación que se quiera realizar. Es ahí donde está el principal obstáculo de la versión oficial en el caso Chalchihuapan: el gobierno trató de demostrar que nada malo hizo en el desalojo y que la muerte del menor no fue su responsabilidad. Queda la sensación que estaba más preocupado por acallar las voces críticas –algunas originales, otras pagadas, otras con interés y muchas con sed de “venganza”– que por investigar de manera convincente un hecho que retrata a una sociedad entera.

Después de la Recomendación  2VG/2014 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, no se sabe cuál es la versión oficial de lo sucedido ese 9 de julio de 2014. ¿Se acepta que hubo excesos –tal y como lo señala la recomendación? ¿Se acepta que fueron poco tolerantes ?

El gobernador ha afirmado que el caso Chalchihuapan está cerrado, aunque sigue siendo  incierto quién mató al niño y quiénes lesionaron gravemente tanto a pobladores como a policías. Además, parece ser que el gobernador considera que nadie incumplió deber alguno o que nadie realizó algún acto indebido en la negociación y desalojo de los pobladores, lo que choca con la versión de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

¿En qué se equivocó su gobierno, señor gobernador?

Moreno Valle admitió la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, pero su gobierno no la ha cumplido en su totalidad. Queda pendiente que “administrativamente se muestre quiénes fueron los responsables del operativo, que se repararen los daños a los afectados, y que se disculpe públicamente y de manera institucional con Elia Tamayo, madre de Jose Luis” (Un acto que, dado su simbolismo, solo la mezquindad parece impedirlo)

¿Cómo se pudo evitar la muerte de José Luis Tehuatlie?

Esa es la pregunta esencial que tendría que contestar el gobierno si pretende esclarecer los hechos y evitar nuevas tragedias.

Esa duda está lejos de las fobias que algunos personajes han demostrado a partir de Chalchihuapan. En realidad, no tendría que preocuparnos que Chalchihuapan sea una nube perenne sobre Moreno Valle. Más necesario es que la nube arroje una lluvia que refresque la memoria que construimos. Hoy mismo, la sociedad poblana no encuentra versiones convincentes de lo sucedido y se mira incapaz de tejer lazos de tolerancia y cordialidad a partir de sus diferencias.

Parafraseando a Juan Gelman –quien escribió una carta al nieto (que resultó nieta) que la dictadura le robó–, necesitamos esa verdad para reconocernos en ella. La sociedad la necesita para sanar y para que dejemos de ser huérfanos de Chalchihuapan; huérfanos de verdad.

abajomecinas

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