No a la ilegalidad

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Uber es un servicio de taxi que permite a los usuarios contactar a “conductores particulares” mediante una aplicación telefónica con sistema de geolocalización.

Este tipo de servicio no cuenta con una regulación específica, ni en México ni en ninguna otra parte del mundo.

Uber se presenta como la panacea del problema de transporte en taxi, no sólo en México sino en otros países. Su argumento es la rapidez para dar el servicio, la seguridad para identificar al chofer y al vehículo, y la facilidad de pago.

Esto lo contrastan con lo peor de los taxis que conocemos, con los taxis tradicionales, como unidades sucias, inseguros, choferes mal educados y que no conocen la ciudad, que aplican tarifas elevadas.

También hay que señalar que no todos los servicios de taxi tradicionales que operan en Puebla y en otras partes del país son ineficientes e inseguros.

Yo no objeto la libre competencia ni el surgimiento de nuevos negocios, mucho menos los que son innovadores; simplemente objeto que se fomente la ilegalidad de un servicio, de una empresa y de quienes compiten de forma desleal.

Los servicios de taxi que conocemos deben sujetarse al marco legal, que en Puebla es la Ley del Transporte para el Estado de Puebla, que comprende: registro del vehículo, placas y tarjetón exclusivo para prestar el servicio; seguro contra terceros y de responsabilidad civil del pasajero, tener domicilio en Puebla; si es primera vez que se da el permiso el vehículo deberá tener máximo tres años de antigüedad.

El costo de todo lo anterior es de 23 mil 430 pesos, según información oficial de la Secretaría de Infraestructura y Transportes el gobierno poblano.

Similares requisitos existen en el Distrito Federal, en otras ciudades de la república mexicana y en otros países.

En el caso de Puebla no existe una tarifa oficial para los taxis, no operan con taxímetro; pero hay un supuesto acuerdo entre los taxistas sobre el costo mínimo por una dejada, que es de 30 o 35 pesos, aproximadamente.

En el DF sí hay una tarifa oficial y los vehículos operan con taxímetro.

Uber no paga ningún tipo de impuesto o derecho para operar como taxi; tampoco los dueños del vehículo que dan el servicio de taxi pagan ningún tipo de impuesto o derecho por ello.

Uber es una competencia desleal contra quienes sí se ajustan a la ley.

Además, hay quienes comparan el servicio de Uber con servicios “ejecutivos” o el servicio que dan algunos hoteles; pero, hay que señalar que existen disposiciones específicas para ese tipo de servicio y también para el de limusinas. Los choferes deben tener licencia tipo B, en algunos casos las placas de los autos son de servicio turismo; pero de cualquier forma el servicio tiene que estar registrado como tal de acuerdo a la norma de las ciudades, como el DF, Puebla o cualquier otra.

Por supuesto que se puede vincular el servicio de taxi con la tecnología.

De hecho, en Puebla, en otras partes de México y en varios países ya operan otras empresas con su propia aplicación y “afilian” a los taxistas tradicionales, no a particulares como lo hace Uber.

Por celular, laptop o PC se solicita la unidad, el usuario recibe datos y fotografía del conductor y del vehículo, la tarifa que le cobrará; se puede pagar con tarjeta o en efectivo, incluso expiden factura.

De esta forma se tiene un servicio de taxi seguro, confiable, sin abusos en la tarifa, con unidades limpias; sin violentar la ley, sin fomentar la ilegalidad, pues son los mismos vehículos que a diario vemos por las calles de Puebla, de color negro con amarillo.

En diversos países el argumento en contra de Uber y otras compañías similares es que operan en la ilegalidad, son una competencia desleal; también se han realizado manifestaciones de taxistas en contra de Uber.

Uber está prohibido en: Alemania, España, Francia, Holanda, Italia, Bélgica, Portugal, China, Corea del Sur, Tailandia, Japón, India, Brasil y Colombia.

También está prohibido el servicio en las ciudades estadounidenses de San Francisco, Los Angeles, Nevada, San Antonio y Chicago.

En Chile su operación es parcial, ya que Uber se respalda en el servicio “de lujo” (tipo ejecutivo o de limusina), pero de igual forma el Ministerio de Transporte declaró que es “informal” el servicio que presta.

India resulta un caso grave, ya que una pasajera que solicitó el servicio de Uber fue violada por el conductor; inicialmente Uber no se hizo cargo, y ante la presión social y gubernamental la empresa emitió un comunicado oficial en apoyo a la víctima, en el que señaló que “ayudaría a entregar al violador a las autoridades”; pero no asumió ningún cargo ni reparó legal o económicamente el daño.

En Corea del Sur es el único país donde el fundador de Uber, Travis Kalanich, y sus socios locales fueron acusados formalmente por Fiscales del Distrito Central por el funcionamiento ilegal del servicio. La acusación amerita la aprehensión de los involucrados (hasta el momento no han sido detenidos) y si son condenados les significaría hasta dos años de cárcel.

Todas las autoridades de los países y ciudades citados han dicho que si Uber quiere operar debe sujetarse a la ley; autos particulares no pueden dar servicio de taxi; los conductores deben tener licencia de chofer y pagar los permisos respectivos.

Reitero, si se tolera, si se fomenta la existencia de un negocio al margen de la ley, como Uber o de cualquier otro tipo, entonces cualquier persona o empresa puede hacer lo que quiera, vender lo que desee y como quiera; prestar dinero a la tasa de interés que quiera; no pagar ningún derecho ni impuestos, y por consiguiente el consumidor, el usuario, no estará seguro ni amparado por la ley.

Mejorar un servicio no puede darse desde la ilegalidad.

abajosoco

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