20-06-2018 10:15:01 PM

Esa tarde en la oficina, lo haría mío

eros

La primera vez que lo vi fue cruzando la puerta de entrada de la dependencia donde trabajo.

Lo observé subiendo las escaleras. Me gustó su caminar, su porte y por supuesto, me encantó él.

Su entrada no solo me atrajo. Lo hizo con todas las que estamos ahí. A la hora del café, lo comentamos. Por supuesto yo solo las escuché. Mientras mis labios inferiores sonreían.

erosEl área a la que llegó, le implicaba quedarse muy tarde. Y como a las presas esperé a que llegara este momento.

Yo sabía que todas se morían de ganas por estar con él. Y que Sara tendría más oportunidades que cualquiera. Ya había amenazado con hacerlo suyo.

Así que mi plan tendría que ser antes de que ella le pusiera las manos encima.

Aproveché que mi esposo se encontraba de viaje. Ese día me puse la blusa más apretada y una falda que dejaba ver mis curvas. Escogí las zapatillas más altas. Esas que dejaban ver mis torneadas y morenas piernas.

Cuando llegué a la oficina esa mañana, hasta el policía se quedó pendejo. Sara no pudo disimular su coraje. Un cejo de envidia la dejó pasmada. Ella que era su secretaria, salía de vacaciones y yo la cubriría durante esa semana.

Entonces pasé enfrente de él. Su mirada quemó  mi cuerpo ya de por sí ardiente y cachondo. Deseoso de tenerlo encima, completito.

Mi lugar da justo enfrente del suyo. Así que cada vez que doblaba mi pierna, le dejaba ver mi sedienta y caliente cueva. Con pretexto buscaba en los cajones de abajo para enseñarle lo que le esperaba.

No tardó en caer. Me llamó a su lugar de inmediato. Caminé hacia él, mientras mi mente ya tenía la escena completa de lo que nos esperaba.

Cuando lo tuve de frente, recargué mis senos en su escritorio. Su mirada volvió a calentarme. Platicamos de todo. Me daba instrucciones de cómo serían los días en que yo cubriría a Sara.

Me pidió que lo apoyara desde ese día y yo…por supuesto no me opuse.

Tenía que entregar un proyecto para el otro día, así que la noche sería larga.

Sara intuyó mis planes y amenazante me recordó que yo, era una mujer casada desde hacía diez años y que a su regreso de vacaciones su jefe sería para ella. Mi silencio la dejó temblando, sabía perfectamente que algo pasaba por mi mente.

Ya entrada la tarde. La gran mayoría de esa área, habían partido. Entonces, me llamó y me pidió que cerrara la puerta. Trabajamos durante un buen rato. Yo sentada en la computadora que era de Sara. Él permaneció detrás de mí. Me dictaba sin quitarle la mirada a mis senos ardientes de su lengua y de sus manos. Me excité y se humedecieron mis labios.

Entonces sentí sus manos en mis hombros y en mi cuello. Cerré los ojos. Una descarga bajó a la parte más ardiente de mi cuerpo. Se humedeció más.

Sus manos maestras comenzaron a bajar hasta mis senos. Sin darme cuenta, sus  manos ya los estaban rodeando por completo. Los dejó de fuera, volteó la silla y se hincó a mamarlos completamente. Ahí me tuvo largo rato. Mientras yo disfrutaba verlo así, caliente. Abrió mis piernas y metió su mano. Se encontró directamente con mis labios. Ya había planeado no llevar tanga. Así que su mano entró sin ningún problema.

Me susurró en la oreja. No sé que me dijo. Yo estaba caliente y sumamente deseosa. Obedecí abriendo mis piernas y él metió su cara. Su lengua jugó por un rato con mis labios que le sonreían tímidamente. Sus manos estaban en mis senos y los apretaba deseoso.

Guió mis manos a su polla. Y ahí la sentí por vez primera. Atrás de su pantalón se sentía un gran bulto ya mojado. Me hizo que tocara lo larga que estaba. Y de frente a mí, se bajó el cierre y la sacó para ponerla en mi boca.

La mame encantada. Era mía. Pensé en Sara. Me reí de ella. La apuesta era que ella se lo tiraría primero.

Mientras lo veía con la polla dentro de mi boca. Él me seguía apretando los senos. Con una mano puesta en mi cabeza para meter mi boca más y que me la tragara por completo.

Yo obedecí en todo. Era en ese momento mi jefe. Me levantó y por primera vez puso su lengua en mi boca. Jugó con ella y con mi garganta. Mientras levantaba mi falda para sostener mis nalgas ya también mojadas. Metió sus manos en mi culo y de ahí me cargó para llevarme a su escritorio.

Tiró los papeles y me puso primero boca abajo. Antes de penetrarme por completo, saboreó mi coño, sumamente humedecido. Su lengua subió y bajó interminables veces, hasta preparar el área. Con sus manos abrió mis nalgas y con sus dedos abrió mi clítoris y me la dejó ir completamente. Sí que era grande, muy grande. La sentí salir casi por mi boca. Y ahí me vine interminables veces. Sentí cómo se aguantaba para dejarme satisfecha. Por momentos paraba ese entrar y salir de su  polla. Escuchábamos que afuera se acercaban pasos. Mientras yo movía mis nalgas de manera circular para calentarlo más.

Me volteó y me sentó en su escritorio con las piernas abiertas. Volvió hacerme feliz con su lengua. Así estuvimos por largo rato. Hasta que me la dio de frente. Yo me vine infinidad de veces y él se corrió por única vez, dejándome su leche por completo.

Sara regresó a mi mente. La imaginé observando la escena con una mano en su seno y la otra masturbándose, mientras remojaba su pena en el café.

About The Author

Related posts