20-06-2018 10:05:09 PM

Me gustan todas

¡Ay de mí! Cruel enfermedad me domina,

Que me hace desear todo aquello que me rodea,

Algunos me llaman lujurioso, otros me ven normal,

Mas no puedo caminar sin observar toda mujer.


Si al mirarte apartas tus ojos con cierto rubor,

Pienso que como yo lo deseas, más te haces la casta,

Y si sostienes mi ardiente desafío y me correspondes,

Me imagino cómo debes ser, fierecilla, en el catre.

 

Si eres agraciada en carnes a mi tu figura me parece bella,

Y pienso en todos los lugares que me ofreces para agarrar,

Mas tampoco he de despreciarte si delgada eres,

Pues mil maneras se me ocurren de rellenarte.

 

Si entre tus virtudes se hallara la juventud, mujer,

Enseñarte un hermoso mundo de placer me agrada,

Y si gozas de la experiencia que otorga la madurez,

Entonces soy yo el aprendiz a todo dispuesto.

Si tu belleza destaca sobre el resto de las féminas,

Más me empeño en competir por hacerte mía,

Mas si la cruel naturaleza contigo fue escasa,

Imagino el ansia que tienes de buen macho catar.

Si alta cual torreón medieval es tu figura,

Sueño con escalar tu cuerpo durante entera noche,

Mas si eres más bien apegada al suelo por naturaleza,

¡Qué manejable eres en el amor, querida mía!


Más ahora que lo pienso, esto no debe ser enfermedad,

Sino tremendas ganas de gozar, pasión que me rodea,

Pues ya lo dice el refrán, y lo repite la sociedad,

Pues ninguna mujer puede ser fea.

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