23-06-2018 04:38:57 AM

Las realidades del 2008

ALPIEDe regreso a la realidad, después de un largo puente Guadalupe-Reyes, que ahora sí prolongó bastante el descanso de fin y principio de año.

            Estrenando formato, ahora los cuatro que nos leen podrán escribir directamente comentarios a su servidor y así interactuar diariamente. Ojalá no haya demasiadas (solo eso) mentadas. Y si las hay, pues también bienvenidas, pues eso significará que sí existe el masoquista que nos lee.

            Y comentaba que regresando a la cruda realidad, después de la (s) borrachera navideña, pues ahora sí tendremos que enfrentarnos al verdadero inicio de año: Alzas de precios que ya se experimentan por doquier, pagos de impuestos y derechos obligatorios, deudas y créditos por pagar… y el bolsillo más gastado que nunca.

            Esa es la historia de cada enero. Lo malo es que ahora sí se vislumbra un sombrío panorama económico para las familias de mexicanos y poblanos. El aumento a la gasolina sí se estará implementando cada mes (2 centavos), aunque no pocos comerciantes aumentarán sus precios muchos más y mucho antes, pues el pretexto es que todos sus insumos subirán.

            De hecho, y nadie puede explicar las razones exactamente, pero el caso es que no pocos productos de la canasta básica ya están aumentando de precios. Unos lo atribuyen a que el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica este año abre las puertas a los productos agrícolas de Estados Unidos y que éstos gozan de subsidios que aquí no existen y que eso obligará a nuestros productores a aumentar sus costos o de plano quebrar. Pues bonita explicación, pero también excelente pretexto. Porque no veo la lógica. Al contrario, se supone que los precios tenderían a disminuir, pero en fin.

            Por otro lado, no pocas empresas argumentan que tienen que aumentar sus costos porque los nuevos impuestos (el IETU básicamente) ataca frontalmente las finanzas de los negocios. Y hay algo de cierto. Pero los consumidores qué culpa tenemos. Que le reclamen a Felipe Calderón y a los preciosos Diputadetes que tenemos.

            En más de una ocasión aquí dijimos que la mentada reforma fiscal era un engendro que atacaba a los tarugos que de por sí pagábamos impuestos y sigue dejando libres a los listos evasores. Pero ni Calderón ni el peso completo del Secretario de Hacienda, Agustín Carstens, quieren echarse encima a la opinión pública. Más de lo que de por sí bajó Calderón cuando anunció el gasolinazo y luego la marcha atrás.

            Pero aunque el Presidente de la República quiera detener su caída en las encuestas y haya alargado y disfrazado el gasolinazo; y aunque no se quiera aventar el pollito de aplicar IVA a alimentos y medicinas y ser más impopular de lo que ya es, la verdad es que hay que estar atentos a lo que dice la opinión pública en este mes de enero y el próximo.

            Porque, repito, las alzas sí se están dando y en todo. Vamos, ya hasta los transportistas andan amagando que quieren subir el costo del pasaje. Y tarde o temprano se los van a autorizar. De eso no le quepa a usted la menor duda. La mafia que controla la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en Puebla tarde o temprano doblará tanto a Rómulo Arredondo como al Gobernador. Con cañonazos de esos que sólo ellos saben.

            Por eso, Calderón Hinojosa tendrá también su propia cuesta de enero. En agosto, septiembre y octubre tuvo una dramática caída en la aprobación social, tal y como aquí se los enseñé, de acuerdo a las encuestas que levantamos en Puebla (y las nacionales de los diarios Reforma, El Universal y Milenio). Posteriormente comenzó a recuperar puntos, gracias, paradójicamente, a las desgracias de Tabasco y Chiapas, para cerrar el año con niveles de aprobación bastante aceptables nuevamente (lástima que eso ya no le tocó al pobre de Toño Sánchez Díaz de Rivera).

            Pero enero y febrero de 2008 serán muy distintos. Mi hipótesis es que Calderón bajará un poco nuevamente, para luego estabilizarse para el segundo trimestre del año, cuando ya la gente se haya acostumbrado a la abrochada cotidiana de los precios.

            Y algo espectacular tendrá que hacer el Presidente, si quiere que su partido se reposicione y gane las elecciones federales intermedias del 2009. Porque hoy, todo indica que habría un claro voto de castigo contra una gestión panista que no logra ser aceptada por la ciudadanía y que no logra tampoco mejorar los niveles de vida de millones de mexicanos, por más publicidad que haga (ahora ya sin imágenes de nadie).

            En fin. Por lo pronto ¡Feliz Abrochada de año nuevo! (relájese y disfrútela).

 

ENCUENTROS DE FIN DE AÑO.

            La pasada temporada decembrina siempre es oportunidad de reunirse con amigos y compañeros de trabajo en no pocas celebraciones, comilonas y brindis. Y en varios de esos convites en los que uno participa, también te encuentras con otros grupos o te topas con reuniones dignas de comentar.

            Dos de esos encuentros llamaron mi atención.

            El primero, en el restaurante Italiannis de Angelópolis, donde pude observar desde lejos una amena comida-charla entre mis también amigos Alejandro Mondragón y el ex Presidente Municipal Luis Paredes Moctezuma.

            La cosa no sería tan digna de comentar, si no es porque la charla poco a poco comenzó a subir de tono y terminó en acalorada discusión que terminó por llamar la atención de muchos comensales.

            ¿Cuál era el motivo de la discusión? ¿Quién reclamaba a quién? Pues quién sabe, aunque yo a ambos les mando mi amistad y deseos de que todo se arregle.

            El otro encuentro también fue a finales de diciembre. En un discreto bar de la Avenida Juárez, atendido por guapas mandiles, me encontré con un fino grupo de amigos panistas.

            En una mesa departían nada menos que los expresidentes del CDE del PAN, Juan Carlos Espina Von Roehrich y Eduardo Rivera Pérez (también flamante Diputado local plurinominal). Acompañados de otro buen cuate, Luis Enrique Palacios, talento electoral poblano hoy desperdiciado y exiliado por Rafael Micalco y compañía. Exalumnos míos los tres, pero sobre todo, bueno amigos.

            A la mesa se agregó después el ex niño verde poblano, Gustavo Díaz Ordaz Castañón y otro más, acompañante de éste último.

            ¿De qué se discutió esa noche? ¿Brindis de la unidad? ¿De desagravios? ¿Planes futuros? ¿A qué llegó Gustraguito? Quién sabe. Pero de que cortaron a Rafa Micalco, es un hecho.

            Bueno. Luego les cuento de otros encuentros cercanos del tercer tipo.

            Y también de las broncas en el PAN poblano (para no perder la costumbre).

 

jriverp@yahoo.com

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